
El sector doméstico es un sector aparentemente sencillo, ya que todos somos usuarios de las distintas soluciones existentes a las necesidades energéticas de la vivienda.
Estas necesidades son:
Sin embargo, esta sencillez es sólo aparente, por la diversidad de tipología de viviendas, la posibilidad de utilizar distintas fuentes de energía, la centralización o no de la calefacción y/o el agua caliente, la diversidad de equipamientos,… Otros factores como la climatología (determinada por los grados día), el nivel de renta, el régimen de propiedad de la vivienda (alquiler o propiedad), y que sea primera o segunda residencia, influyen en el nivel de consumo y/o en las decisiones sobre la solución energética.