
Asturias guarda en sus costas innumerables especies marinas que dan fama, tanto a esta tierra como a su gastronomía. Pescados como el rape, la merluza, la lubina, el salmonete, el cabracho o el congrio, entre otros, son la garantía de sabor de la costa y algunos de los ingredientes del plato más suculento de esta cocina marinera: la caldereta asturiana.
Desde tiempos inmemoriales, cuando la pesca les obligaba a quedarse varios días en alta mar, los pescadores de altura cocinaban la caldereta en sus lanchas. Han pasado los años y esta receta sigue ocupando los primeros puestos en el ranking la gastronomía astur, de hecho es un plato que puede encontrarse a lo largo de los más de trescientos kilómetros de costa que tiene esta comunidad.
Para cocinar esta receta hay que comenzar limpiando bien los pescados, preferentemente con agua de mar. Se eliminan todas las espinas y se trocean en piezas de tamaño regular. Hay que tener en cuenta que la langosta se trocea estando viva y que, a la hora de elegir las piezas, éstas no deben ser pescados azules. Lo habitual suele ser incluir salmonetes, rape, cabracho y mero, además de los mariscos. Después de sazonar todos, se reservan.
Los mariscos, en primer lugar
Se cocina en una pota o en una cazuela de barro grande en donde se empieza por una base de aceite, tomate, perejil, cebolla y ajo, todo ello muy picado. Antes de que se dore la cebolla y el ajo se introduce la langosta troceada (también puede ser bugre o bogavante) y los andariques o nécoras cortadas también en dos pedazos, a la vez que se coloca más cebolla con perejil picado y nuez moscada. En este punto se vierte un vaso de brandy, se calienta un momento, se prende fuego para que flambee y, a continuación, se añade harina de maíz, guindilla, un vasito de sidra y otro de cava. Encima de los mariscos se van colocando después los trozos de pescado, ligeramente enharinados para que no se deshagan, las almejas, y se espolvorean con pimienta. Conviene que el pescado más fino quede encima.
Como toque final, suelen incorporarse algunas cigalas, que introducen además un elemento decorativo. Se echa aceite, el resto de la sidra y el cava hasta cubrir el guiso, se cierra herméticamente el recipiente y se cuece, primero a fuego fuerte hasta que empiece a hervir y después a fuego normal, durante unos una media hora. Si hiciera falta se puede añadir agua o caldo de pescado.
Es importante que la caldereta se sirva según sale del fuego y que se destape en el preciso instante de distribuirla sobre los platos, para que los comensales puedan apreciar mejor sus aromas.
Golondru con patates
Más modestos, pero no menos exquisitos, son los potes marineros, de la familia de calderadas y marmitakos, que en Asturias se preparan con patatas y pescados de roca como el tiñosu (nombre que se da al cabracho) o el golondru, aunque también con la merluza o el congrio.
El tiñosu y el golondru (también conocido como cuco o perlón), son la base de otras dos especialidades guisadas, el tiñosu con patates y el golondru con patates, fórmulas sencillas pero que conllevan el atractivo de la cocina de marmitón de la que proceden.
Concretamente el golondru se prepara cortando el pescado en trozos y adobándolo con ajo. La cabeza del pescado se cuece en agua con perejil y sal. Por otra parte, en una cazuela de barro, se pone cebolla y dos dientes de ajo, todo finamente picado. Se añaden tomates pelados y partidos en trozos, una hojita de laurel y un poco de guindilla. Cuando está en su punto, se rehoga con unas cucharaditas de harina y pimentón y se añade un vaso de vino blanco. A continuación se ponen patatas partidas en trozos no muy grandes, se remueven bien y por último los trozos de pescado cubriéndose todo con el caldo de cocer la cabeza. Se sazona y se deja cocer una hora escasa, teniendo en cuenta que luego hay que dejarlo reposar antes de servir.
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