
La soja es una herbácea, perteneciente a la familia de las leguminosas, cuyas propiedades nutritivas son conocidas y utilizadas desde hace siglos, principalmente en Oriente, donde se consume en diversas formas. De la planta se utilizan sus semillas, que se encuentran en el interior de unas vainas.
Es un alimento nutritivo y de gran valor energético, con notable proporción de potasio, calcio, magnesio y vitaminas, un elevado contenido en proteínas de alta calidad y un importante aporte de fibra. Contiene glúcidos, prótidos (aminoácidos esenciales como histidina, lisina, isoleucina, tirosina, entre otros) y lípidos (especialmente lecitina). En ella también se encuentran saponósidos, vitaminas (especialmente del grupo B), enzimas, ácido fítico e isoflavonas.
Concretamente estas últimas son unas sustancias de origen vegetal que, sin ser hormonas, manifiestan propiedades estrogénicas que se unen a los receptores estrogénicos del cuerpo humano a pesar de no poseer la misma estructura química. Están presentes en algunos vegetales, aunque las semillas de soja son las que las contienen en una proporción mucho mayor.
Su ingesta tiene gran importancia, especialmente en el organismo femenino, ya que las isoflavonas permiten regular el balance hormonal en la mujer, pudiendo prevenir la osteoporosis y al tratarse de un potente fitoestrógeno puede actuar asimismo como antioxidante retrasando el envejecimiento celular, manteniendo la salud de la piel y combatiendo el colesterol.
Alternativa a la menopausia
La menopausia supone la interrupción definitiva de las menstruaciones y una disminución progresiva en la producción de estrógenos. En consecuencia suelen producirse síntomas como sofocos, insomnio, dolor de cabeza y depresiones, entre otros.
Los fitoestrógenos, sustancias de origen vegetal procedentes de la soja, se consumen de forma habitual en los países asiáticos. A lo largo de los años, diferentes estudios han demostrado los beneficios que suponen las isoflavonas para la salud. Algunas investigaciones, centradas en la población femenina japonesa, han comprobado que ésta presenta un índice menor de osteoporosis, así como menos trastornos ligados a la menopausia y una casi inexistencia de sofocos, síntomas que suelen padecer cerca del 80% de las mujeres europeas.
La causa se encontraría en su alimentación, muy rica en soja, que hace que presenten unos niveles de isoflavonas mucho más altos, responsables de disminuir los síntomas de la menopausia relacionados con una deficiencia estrogénica. De hecho, el consumo medio de isoflavonas en la alimentación de una mujer asiática se sitúa en torno a 45 mg. diarios, frente a los 5 mg. de una occidental. Para paliar esta carencia, se recomienda incluir en la alimentación una mayor cantidad de alimentos con fitoestrógenos, como las hortalizas, cereales y legumbres, especialmente la soja.
Sin embargo y aunque el efecto del consumo de soja en la eliminación de los síntomas menopáusicos está probado, desde un punto de vista clínico, no está demostrado que tenga los mismos efectos que un tratamiento hormonal sustitutivo.
Prevención contra la osteoporosis
Además los síntomas antes mencionados, la menopausia es un factor de riesgo a la hora de padecer osteoporosis. Esta enfermedad, que habitualmente afecta a las mujeres, provoca la reducción del tejido óseo, lo que supone que los huesos estén más frágiles y propensos a fracturarse.
Sin embargo, el mayor aporte de soja en la alimentación asiática hace que el colectivo femenino presente unos índices de osteoporosis menores que las mujeres europeas. La soja es rica en calcio y la acción de las isoflavonas favorecen la absorción de éste porque sus saponinas ayudan a mantener la densidad ósea, lo que las convierte es una alternativa viable para el tratamiento de la osteoporosis tanto menopáusica como post-menopáusica. También se establece la similitud en estructura química, entre las isoflavonas de la soja y la ipriflavona, un medicamento utilizado para inhibir la resorción del hueso, a través de un mecanismo estrogénico.
La soja se comercializa de diversas formas. Es habitual encontrarla en brotes frescos, que se pueden añadir a las ensaladas o a la pasta, como guarnición o salteados con otras verduras. A partir de los granos se elabora aceite rico en ácidos grasos poliinsaturados y muy apropiado para aderezar en crudo, lecitina, un complemento que compensa el exceso de colesterol y ayuda a combatir el estrés y el envejecimiento prematuro, harina, salsa de soja, leche, yogures o tofu, una especie de queso vegetariano que puede tomarse frío o caliente.