La llegada del verano invita a cuidar más la silueta. Lejos de las dietas milagro, el forking es una nueva alternativa sencilla y original.
El principio básico es cenar sólo alimentos que se puedan comer con tenedor. El principio básico es cenar sólo alimentos que se puedan comer con tenedor. Una forma eficaz de perder peso sin grandes esfuerzos y con resultados duraderos. La clave es educar la mente y el cuerpo aprendiendo a comer bien.
Esta dieta, pensada por un equipo de médicos y especialistas franceses, es sencilla y, a la vez, diferente. El forking consiste en cenar exclusivamente alimentos que se puedan consumir con tenedor. Es una técnica flexible ya que el resto de las comidas del día mantendrán los alimentos básicos de una dieta equilibrada sin restricciones.
La importancia que da el forking al tenedor se debe a que este instrumento, al pinchar los alimentos, filtra la grasa sobrante que éstos puedan tener. Este método favorece la pérdida de peso ya que excluye los excesos de la cena que es el momento en el que las grasas más se almacenan. Además, limitar las cantidades en cada bocado y disminuir las raciones ayuda a acostumbrarse a comer menos por la noche.
En realidad se trata de comprender y aprender el dicho antiguo y sabio que indica: “Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo”. El secreto es una cena ligera para corregir los posibles excesos del día. Esta práctica conlleva tener más apetito a primera hora de la mañana y poder permitirse un buen desayuno y llegar con menos hambre a la comida. Es la mejor forma de llegar a la cena sin la frustración que conduce a muchas personas a darse atracones nocturnos. El no imponer restricción durante el día evita acumular la ansiedad y picar entre horas.
El forking consiste en aprender a comer de forma razonable, una lección que debe perdurar en el tiempo. Por eso, no es una dieta drástica de ahí que a veces sólo se piedra de uno a dos kilogramos en tres emanas. El fin es adelgazar lentamente pero con resultados duraderos.
Los alimentos clave
El forking, o cena con tenedor, puede seguirse a través de dos métodos diferentes. Las cuestión es elegir la fórmula que mejor se adapte a los gustos, preferencias y necesidades de cada persona. El objetivo es convertir el forking en una nueva forma de alimentarse más que en un régimen.
El forking estricto tiene como principio adelgazar rápido y es más duro de llevar. Se refiere exclusivamente a la preparación de los alimentos. Esta fórmula restringe el uso del cuchillo en la cocina y sólo posibilita utilizar el tenedor en la confección de las recetas. De esta forma, se permite preparar verduras, las legumbres, pescados y cereales como la pasta, el trigo y el arroz.
El forking suave tiene como fin un adelgazar de forma lenta y progresiva. Es una técnica más flexible que sólo concierne al contenido del plato y no a la forma de prepararlo. Así, la cena podrá estar compuesta de ensaladas, carnes blancas cortazas a trozos, mariscos pelados y huevos revueltos, fritos, o en tortilla.
Toda dieta contiene alimentos que no están permitidos. El forking, en cualquiera de los dos métodos, no permite introducir alimentos que se coman utilizando el cuchillo, la cuchara o las manos. Mientras en el desayuno y la comida se puede comer de todo equilibradamente, la cena será la excepción.
Se prohíbe finalizar el día con una comida a base de canapés, aceitunas, galletitas de aperitivo, pan, patatas fritas, embutidos, mariscos, frutas, dulces, chocolate...Es decir, todos aquellos alimentos que se consumen sin cubiertos.
Tampoco estarán permitidos los productos que se unten con el cuchillo como el queso blando, la mantequilla o margarina, la mermelada, la miel, los patés... Ni aquellos que se corten con este instrumento como la carne, todos los quesos, pizzas, tartas saladas y frutas que se pelen.
La cuchara será el tercer elemento prohibido de la dieta forking. Por eso los comensales nunca tendrán en la mesa para cenar sopa, huevos pasados por agua, cereales con leche, yogures, compota, tartas o helados de tarrina.