
Calidad y no cantidad. Ésta es la principal preocupación de los que padecen un nuevo trastorno de la conducta alimentaria (TCA) conocido como ortorexia. Todo comienza cuando uno quiere hacer dieta y termina suprimiendo alimentos fundamentales. Para evitarlo, sigue estos consejos.
Una nueva enfermedad
La ortorexia es una obsesión patológica por la comida sana. Mientras que la anorexia nerviosa y la bulimia son trastornos de la conducta alimentaria que giran en torno a la cantidad de comida, el eje del nuevo trastorno es la calidad. La cuestión es ¿desde cuándo se ha considerado un trastorno el querer comer alimentos saludables y de calidad? Desde que se convierte en obsesión. El problema radica en que uno comienza una dieta sana y termina suprimiendo alimentos fundamentales y castigándose con ayunos rígidos cuando incumple su plan alimenticio.
Así, los ortoréxicos excluyen la carne -hasta el punto de rechazar alimentos cocinados en recipientes que han estado en contacto con ésta-, las grasas, las verduras que producen flatulencia, los productos enlatados y manufacturados, los lácteos y los huevos -por su grasa animal-, los azúcares, harinas y sustancias artificiales, la cafeína y hasta el agua del grifo.
Entonces ¿de qué se alimentan? Terminan decantándose por una alimentación específica a base de productos orgánicos, probióticos, cultivados ecológicamente, crudos, cocidos, frutas y verduras que garanticen no haber sido tratadas químicamente, con funguicidas, pesticidas ni herbicidas, y están "enganchados" a las vitaminas y al agua embotellada.
El perfil de un ortoréxico
Suelen ser personas que tienen una vida feliz, no parecen tener problemas y trabajan en puestos de responsabilidad. Esto se traduce en moda, esnobismo, en tratar de demostrar que uno es mejor que otro, que uno da mejor de comer a sus hijos que los demás, que uno tiene más dinero porque compra productos de mayor calidad. De hecho, el origen de este trastorno podría estar en la búsqueda de la superioridad ante los demás por parte de personas que piensan eso de yo sé, tú no sabes, yo me controlo, tú no te controlas, yo me cuido y tú no. Es lo que en psicología clínica se conoce como personalidad anascástica.
Cuando una persona es obsesiva-compulsiva, rígida, estricta, siempre está tratando de superarse a sí misma, en su vida no hay espontaneidad, todo es control, logro, triunfo y superación. Un perfil que bien podría encajar con el del médico Steve Bratman, padre del término ortorexia y principal sufridor de este trastorno. Bratman fue miembro durante 25 años de su vida de una comunidad de Nueva York a favor de los alimentos naturales en Estados Unidos; ha sido cocinero y agricultor orgánico de esta gran comunidad, y durante ese tiempo sólo comía vegetales recién recogidos del huerto que masticaba 50 veces antes de tragárselos. Ahora, ha decidido publicar el libro Health Food Junkies (editorial Broadway Books), para denunciar este trastorno, identificar sus causas y luchar contra él.
Tratamiento y prevención
Es todavía un trastorno novedoso y lo cierto es que no hay un tratamiento específico. Pasa como al principio con la anorexia, no se vive como patología, sino como virtud, produce admiración en los demás, a nadie se le ocurre pensar que esa persona está enferma. Hoy en día la comida sana se vende en grandes cantidades y mucha gente está disfrazando el deseo de comer sano con el deseo de delgadez.
Un correcto tratamiento de la ortorexia pasa por un exhaustivo estudio psicológico y nutricional de la persona. Hay que estudiar los desequilibrios nutricionales y psíquicos. Los psicólogos y nutricionistas saben que estamos ante una enfermedad obsesiva y que esa búsqueda obsesiva tiene que ver con una insatisfacción interna. Si necesitas ayuda ponte en contacto con la Asociación para la Prevención y Tratamiento de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (APTAB) (Correo electrónico: rosamun@teleline.es). Y recuerda que, aunque no vives para comer, necesitas comer de todo para sobrevivir. Tu dieta diaria debe incluir un 20% de grasas, un 60-65% de hidratos de carbono y un 15-20% de proteínas.