Con la llegada de la primavera, las fresas son una de las primeras frutas que llegan al mercado. La provincia de Huelva las cultiva en grandes cantidades.
Y Europa es uno de sus destinos más demandados. ¿Quién no ha probado nunca fresas con nata? Pequeñas piezas de color rojo intenso, aromáticas y con delicioso sabor, las fresas y los fresones inundan los mercados en estos días. Son una excelente fuente de vitamina C y K, muy ricas en minerales, especialmente en hierro y resultan muy depurativas.
Con ellos en la cocina se pueden elaborar numerosas recetas, especialmente postres. A la hora de comprarlas, conviene fijarse que su perfume sea intenso, su color rojo homogéneo y su aspecto brillante, sin zonas mates ni restos de moho.
Antes de empezar a trabajar con fresas, como es una fruta que no se pela, conviene lavarlas bien para eliminar cualquier residuo de sustancias químicas nocivas. Simplemente lavadas, sin ningún acompañamiento, resultan de lo más sabrosas. Eso sí, es una fruta delicada que conviene consumir al poco de comprar, para evitar que se deteriore. A la hora de conservarlas, pueden estar a temperatura ambiente en un lugar fresco o bien en la parte menos fría del frigorífico, en cuyo caso es recomendable sacarlas una hora antes de servir para apreciar todo su sabor. En cualquier caso, no deben congelarse.
Lavar bien la fruta
Con ellas se elaboran mermeladas, compotas y delicias de postres como las fresas con nata, una de las recetas más sencillas que existen. Para ello, se lavan bien las frutas, se les corta el tallo y todavía enteras, se dejan reposar en la nevera durante una media hora con azúcar y zumo de limón. Por otra parte se monta la nata y se preparan varias copas con la nata recién montada y las fresas cortadas en trozos. Se puede servir así mismo, pero si se prefiere se pueden meter estas copas en el congelador una media hora antes de servirlas a la mesa.
Para montar la nata, tan sólo se necesita un recipiente metálico (previamente metido en el frigorífico, ya que la acción del frío influye en la nata) donde se coloca este ingrediente y se empieza a batir con varillas manuales o eléctricas. Una vez que empiece a notarse las ondas hay que seguir montando, pero con cuidado para que no se corte. Si queda con aspecto grumoso y aparece líquido en la base (suero) quiere decir que ha quedado demasiado montada y debe desecharse. Un consejo: si una nata líquida ha estado congelada nunca monta bien. Hay recetas en las que se sustituye este ingrediente sobre las fresas por chocolate o cualquier otro condimento dulce.
Además de ser una receta suave y sabrosa, hay que tener en cuenta que se trata de un postre muy energético que contiene glúcidos (el azúcar) y grasas (la nata), que se compensan porque es rico en calcio y las propias fresas, además de aportar un alto nivel de nutrientes, son bajas en calorías.
Pero las fresas con nata no sólo son un postre en sí mísmas, sino que pueden emplearse como relleno de otras recetas. Es el caso del milhojas relleno de nata y fresas.
Milhojas relleno
Para elaborarlo, se comienza calentando el horno a 200º C. Se coge masa de hojaldre – ya preparada – y se extiende, dividiéndola en tres partes iguales. A continuación, se humedece con agua una placa del horno, se coloca el hojaldre encima y se hornea desde abajo durante unos 10 minutos a 200º C. Después se deja enfriar sobre una rejilla.
Por otra parte, en un cuenco se pone nata líquida con azúcar y se deja refrigerando. Las fresas se lavan y se parten en pequeños trozos y por otro lado se bate con un tenedor unos 200 gramos de queso crema, que luego se deja a temperatura ambiente. La nata con el azúcar se monta con la batidora y después se añade el queso crema ya batido, hasta que se incorpore del todo y finalmente se incorporan las fresas.
Para montar el milhojas, se coloca una capa de hojaldre frío y sobre ésta una de crema, luego otra de hojaldre y otra de crema, para finalizar con una última de hojaldre en la parte superior. Como toque final, se espolvorea con azúcar glass, tamizado con un colador fino y se decora con unas hojitas de menta.
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