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Dulces de Navidad

por Carmen Suárez

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La llegada de las fiestas navideñas viene marcada por una avalancha de dulces que se han ido perfeccionando a lo largo de los siglos. Algunos son de origen árabe y otros, un modo inteligente de aprovechar los productos que se tenían a mano pero, en definitiva, todos son parte de nuestra historia.


Turrones
El turrón es herencia de los árabes y un derivado del alfajor o alajú. Duros o blancos, pero siempre con almendras y miel, comparten mesa y mantel con otros más modernos como el de chocolate, de piña o  tiramisú que poco tienen que ver con el tradicional concepto de turrón.
 
En el libro del Sent Sovi, biblia gastronómica del siglo XIV, ya se menciona la venta ambulante de turrón y, a partir del siglo XVI, Jijona y Alicante se convierten en la capital turronera, cuyo título siguen ostentando en nuestros días. Tres son las recetas clásicas: de Alicante o duro, de Jijona y el guirlache. El de Alicante se elabora con miel y almendras enteras, mientras que el de Jijona o blando, emplea almendras molidas. El guirlache es una variante del duro que sustituye la miel por azúcar caramelizado. Los turrones de yema, de Cádiz o de frutas confitadas son variedades del mazapán.
 
Un azumbre de miel, uno y medio de avellanas, almendras tostadas... Así comienza la fórmula del mítico alfajor o alajú, perla de la dulcería árabe, en un antiguo libro de cocina del doctor Thebussen. Una fórmula que hoy se sigue conservando con pocas variantes, y cuyo secreto está en los aromas de matalahúva, cilantro, sésamo o ajonjolí, canela y clavo que le dan su particular sabor, tan característico como su forma de canutillo espolvoreado de azúcar glas.
 
Polvorones y mantecados
De origen más humilde, polvorones, mantecados, hojaldrinas y roscos de vino componen el repertorio popular de los dulces navideños de origen andaluz. Los polvorones están elaborados con harina tostada, manteca de cerdo y azúcar hasta formar una pasta, más o menos compacta, que se deshace en la boca como si fuera polvo, de ahí su nombre. Los mantecados tienen una textura más húmeda y cremosa que los polvorones, debido a la adición de huevo batido.
 
Las hojaldrinas y empanadillas se elaboran con hojaldre fino relleno de pasta de almendra y yema. Parecidos a los panellets de Todos los Santos, los piñonates consisten en mazapanes cubiertos de piñones; los roscos de vino o anís son unas rosquillas aromatizadas con estos ingredientes; y los cortadillos van rellenos con cabello de ángel.
 
El roscón de Reyes
Ese trata de uno de los dulces imprescindibles en las fiestas navideñas. Su origen es incierto, aunque se asocia a las tortas que, durante las fiestas saturnales, recibían patricios y plebeyos. La torta llevaba un haba en su interior y quien la encontraba ejercía de rey de reyes durante las fiestas. La tradición francesa conserva el título de rey, que otorga a quien encuentre el haba.
 
En Navarra, en el siglo XVI, eran los reyes quienes elegían a un niño y le daban dinero y trigo; mientras que en Cataluña, el tortell de reis, elaborado con masa de levadura y frutas confitadas, era el colofón de los dulces navideños y también escondía un haba que obligaba a quien lo encontrase a pagar el tortell. Hoy, el haba se sustituye por una figurita, pero la obligación de pagar el siguiente roscón, sigue vigente.

12 de diciembre de 2002


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