A medio camino entre el templo gastronómico y el bistrot tradicional, la bistronomie es la nueva tendencia: un ambiente desenfadado donde disfrutar de alta cocina urbana a precios asequibles.
Esta atractiva fórmula ya está arraigada en Francia, donde es fácil encontrar menús de bajo coste diseñados por modernos chefs en locales urbanos. Su nombre, una contracción de los términos bistrot y gastronomie fue acuñado en los años 90 por Sebastién Demorand, un periodista francés que detectó en este planteamiento gastronómico un renacer en clave moderna de los bistrots, con menús asequibles firmados por chefs reconocidos.
Estos pequeños locales – los hay que tan sólo disponen de tres mesas - evocan el encanto de los bistrot franceses, restaurantes de ambiente cálido e informal donde puedes degustar la cocina del país galo pero con un matiz urbano.
Personal reducido
También puedes encontrar espacios donde predomina la estética vanguardista y casi todos ellos se caracterizan por ser negocios en los que trabaja un reducido personal atendiendo unas pocas mesas. No se puede pasar por alto los elevados gastos que suponen los alquileres de locales y los gastos de personal, por lo que es fácil encontrar restaurantes de este tipo en los que trabajan dos cocineros que, a su vez son camareros.
Su oferta suele variar, dependiendo de la hora a la que acudas. Al mediodía, pagando entre 14 y 18 euros, puedes disfrutar de platos de alta cocina, elaborados con modernas técnicas y productos de temporada, una carta que se renueva en función de la disponibilidad de elementos. Algunos cuentan con varios menús degustación de diferentes precios, con cuatro, seis y hasta ocho platos. Otros se decantan por la cocina tradicional, con recetas de siempre.
Junto a estos platos, muchos de estos locales cuentan con interesantes cartas de vinos, caldos con personalidad para acompañar esta cocina de altura. Ya por la noche, la oferta se amplía y se abre paso a menús degustación y otro tipo de elaboraciones más complejas. Lógicamente, los precios se incrementan pero sin llegar a ser excesivos.
El fenómeno “low cost”
Este fenómeno low cost se empieza a convertir en algo generalizado. Todo está pensado para que la fórmula resulte rentable. En primer lugar, el precio es básico, un reclamo para que el cliente se acerque y repita en otras ocasiones, también por las noches.
La Bistronomie, también conocida como Bistronomic es un low cost gastronómico con calidad. Los menús se confeccionan en función de los precios del mercado estacional, que son los que inclinan la balanza hacia unos productos u otros. En la confección de los platos se refleja, asimismo, que alimentos sencillos como las verduras pueden ser una excelente base para numerosas recetas. El secreto está en utilizar productos económicos de manera ingeniosa, elaborando menús de calidad a un coste fijo. Por otra parte, se ofrecen varios turnos de comidas en cada servicio y, de esta forma, se rentabiliza el negocio.
Esta fórmula de comer alimentos de calidad, servidos con rapidez y a un precio económico se hace particularmente interesante en el entorno de la vida moderna, en el que las exigencias laborales obligan a un buen número de personas a comer fuera de casa. La comida debe ser un momento de placer y no debe reducirse a un intermedio en el trabajo para “picar algo”, de pie y con prisas.
Por otra parte, esta nueva modalidad es también una salida para los estudiantes de cocina que, tras haber trabajado con los maestros, desean independizarse y se decantan por una oferta diferente: formal pero a la vez divertida.
Artículos relacionados
- Spoleto, la imagen del “fast urban”