En ocasiones se plantea una jornada con niños comiendo fuera del entorno habitual. Para ello, conviene saber qué requisitos debe reunir un establecimiento para poder disfrutar todos en familia.
Cuando surge la posibilidad de comer fuera de casa, inmediatamente se plantea la elección del lugar. Esta decisión se vuelve especialmente importante cuando hay niños por medio, ya que suelen ser ellos los que condicionan el destino final con sus preferencias o bien por la edad que tienen.
Hoy en día, numerosos restaurantes cuentan con un menú infantil pensado para los más pequeños. En él se ofrecen dos o tres platos para elegir, aunque las preferencias suelen decantarse generalmente por la pasta, los rebozados y pollo o carne con guarniciones abundantes de patatas fritas, servidos sobre manteles decorados con motivos infantiles.
Salir de la rutina
Sin embargo, comer fuera de casa puede ser una oportunidad para que los más pequeños se vayan acostumbrando, poco a poco, a probar sabores nuevos y así, salir de una rutina alimenticia que a ellos nunca les cansa pero que, a la larga, puede suponer problemas de salud. Otros establecimientos, por el contrario, no cuentan con menú específico para niños. En estos casos, se puede elegir algún plato que sea de su gusto y compartirlo con él, si las raciones son abundantes.
A la hora de elegir un establecimiento, conviene conocer de antemano ciertos aspectos importantes como que cuente con una zona para no fumadores, ya que no es nada recomendable que los niños estén comiendo, expuestos al humo de los cigarrillos de su entorno. También conviene asegurarse de que el local cuente con tronas para los más pequeños que faciliten el darles la comida. De esta forma, los bebés se incorporan a la mesa y ocupan un espacio junto a la familia. Si los niños son más mayores, pero no lo suficiente como para alcanzar la tabla con facilidad, determinados locales disponen de sillas infantiles que solventan este inconveniente.
En ocasiones se plantea la alternativa de que los niños coman antes que los adultos para que, una vez que terminen, puedan salir a jugar y los padres queden en el interior saboreando con calma el menú. En otros casos, todos los asistentes se sientan en la mesa juntos y comparten mantel. Este puede ser un buen momento para que los niños vayan aprendiendo las normas de educación a la hora de comer y sepan cómo deben comportarse.
Zonas de ocio
Hay restaurantes que incluso cuentan con una zona con juguetes, donde también se les suele ofrecer papel y pinturas y los hay con grandes pizarras que se comparten para dibujar. En determinados establecimientos incluso puede encontrarse un servicio de guardería. Por lo general, los restaurantes más demandados por los padres suelen aquellos que cuentan con columpios en el exterior y zonas ajardinadas lejos del tráfico rodado, que permitan a los niños moverse en libertad y sin peligros. En este sentido, puede ser una buena idea acercarse hasta algún restaurante rural o alguna antigua posada restaurada, locales ubicados en entornos verdes donde los niños pueden jugar a sus anchas y que sirvan a los mayores para disfrutar del entorno.
Una alternativa que cuenta con gran demanda suelen ser los restaurantes de comida rápida, fácilmente reconocibles por los niños por sus característicos carteles. El menú infantil está compuesto por un plato principal a elegir entre diferentes propuestas, un postre que generalmente suele ser un helado o un batido y un refresco. Cada menú lleva consigo un regalo. Sin embargo, se trata de una comida altamente calórica y rica en grasas que no resulta conveniente para el organismo más que de vez en cuando. Conscientes de ello, cada vez es más frecuente encontrar locales en los que se introducen las ensaladas y otros platos más saludables como el pollo asado.
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