Originario del norte de África y la zona mediterránea oriental, el comino es una especia muy antigua, delicadamente aromática. Sus semillas, tostadas en la sartén, son un ingrediente muy habitual.
En España, se utiliza para aromatizar embutidos, especialmente las chacinas de las sierras andaluzas. Las especias son un ingrediente muy presente en la gastronomía mediterránea pero también en la cocina exótica. Su empleo aporta un exquisito sabor a los platos, así como matices de color que invitan a la degustación de las recetas.
El comino pertenece a la familia de las umbelíferas, que comprende unas 2.500 especies. Se trata de plantas cuya forma recuerda un paraguas invertido, de forma que todos los ramilletes de las flores se unen al tallo en un mismo punto. Debido a su alto contenido en aceites, posee un característico sabor amargo y un olor dulce y fuerte. Es una especia muy antigua, de hecho, ya se nombra en el Antiguo Testamento y como otras tantas, su empleo desde tiempos ancestrales se debe a la necesidad de hacer más digestivos los alimentos y dotarlos de mayor poder nutritivo.
Proceso de desecación
Las semillas de comino suelen sembrarse a principios de la primavera. La planta crece en climas calurosos y necesita unos cuatro meses para madurar. Transcurrido este tiempo, las alargadas semillas se recolectan cuando su habitual color marrón o verde comienza a cambiar hacia el amarillo. Entonces los tallos se cortan y se sacuden para poder extraer las semillas. Posteriormente éstas se desecan, colocándolas en paquetes de papel colgados en lugares aireados.
Sus semillas son picantes, estriadas, casi negras y con forma de óvalo puntiagudo. Habitualmente se emplean para sazonar pequeños panecillos de centeno pero pueden formar parte de platos tanto salados como dulces. Combinan bien con el arroz, las verduras guisadas, añadidas en la cocción de la col hervida o la coliflor, el chucrut, los pescados y las carnes de caza (cordero asado o estofado, faisán...)
Es importante tener en cuenta que el comino posee un sabor intenso y por ello conviene emplearlo en muy pequeñas cantidades ya que, de lo contrario, se podría echar a perder la receta que se esté preparando. Suelen emplearse para aromatizar embutidos y en concreto en España, es costumbre sazonar el chorizo con comino, ajo, orégano y pimienta, mientras que en países como Marruecos, el aroma del comino es una constante por las calles, en torno a los hornos giratorios de los kebab. Un truco para aumentar el sabor del comino consiste en tostarlo por separado antes de añadirlo en la elaboración de la receta.
Sola o con otras especias
La especia se puede utilizar tanto entera como molida, aunque una vez en polvo tiende a perder el aroma y el sabor. Asimismo, puede utilizarse de diferentes maneras, sola o con otras especias, por ejemplo en escabeches y estofados se emplea mucho mezclado con canela y azafrán. Tan sólo una pequeña cucharilla de comino es suficiente para dar un toque sabroso a unas brochetas y añadido sobre queso de cabra le aporta un matiz sugerente.
Turquía, Irán, la India y Pakistán, así como Oriente Medio y Próximo son países productores de comino y alguno de ellos, como la India, a la vez son grandes consumidores de esta especia, que suele utilizarse en todos los platos que lleven especias, como el curry. Los turcos también lo incluyen en platos de verduras y carne picada. Muy popular en el norte de África, el comino se emplea para sazonar el cuscús, las brochetas, las merguez (transcripción francesa de la palabra árabe mirqaz), un tipo de pequeñas salchichas picantes que se comen en Túnez y Argelia y también es uno de los ingredientes del ras-el-hanout, una mezcla de especias marroquí que puede contener hasta más de 20 variedades distintas, incluyendo flores secas.
Considerado como una de las especias más extendidas por todo el mundo, (al otro lado del océano, en la zona de Texas, es la base de muchas recetas tex-mex y dentro de las especialidades venezolanas es, junto con el azafrán, uno de los condimentos más utilizados), el comino posee diversos usos terapéuticos, además de sus propiedades culinarias. En su fruto se encuentra una esencia con un principio activo, el cuminal, al que se le atribuyen propiedades que estimulan el apetito. También se considera diurético y está especialmente indicado en casos de digestiones lentas.