
Envasar los alimentos al vacío, tanto crudos como cocidos, permite prolongar la conservación de productos que, de otra manera y debido a la acción oxidante del oxígeno, pueden echarse a perder en un breve espacio de tiempo. El mecanismo consiste, precisamente, en extraer el aire de los envases, bien sean bolsas de plástico, botes de cristal o cazuelas.
Su inconveniente ha sido, hasta fechas recientes, el costo elevado del material, pero sin embargo, hoy en día pueden encontrarse envasadores al vacío a precios que apenas se diferencian de los de un pequeño electrodoméstico de uso cotidiano.Este sistema permite que alimentos, que una vez cocinados podrían mantenerse tres o cuatro días en el frigorífico, puedan conservarse durante dos semanas sin que su sabor y características se vean alterados.
Hoy en día, muchos hogares mantienen la costumbre de embotar las conservas en casa. Este sistema permite almacenar durante un tiempo más o menos prolongado tanto confituras y mermeladas, como verduras u hortalizas. Los productos animales requieren procesos sanitarios más complicados y en este sentido es preferible olvidar las conservas de carne o pescado y adquirirlas en los establecimientos.
Esterilizar los frascos
Antes de utilizar los frascos para guardar las conservas, hay que esterilizarlos para eliminar posibles bacterias. Se dejan secar y una vez preparados los alimentos, se rellenan y se colocan en una olla para hervirlos y cerrar al vacío.
En el fondo del recipiente se recomienda poner un paño para aislar los frascos del fondo de la olla, de forma que al hervir el agua los tarros no sufran al moverse y no se rompan al chocar contra la base. El nivel del agua deberá quedar unos cinco centímetros por debajo de la tapa de los frascos. Se deja hervir unos 20 o 30 minutos y pasado este tiempo, los envases se pueden enfriar dentro de la misma olla.
Otro recurso casero consiste en poner los frascos al baño María dentro de una cazuela y dejar al fuego durante una o dos horas, a partir del momento en que el agua empiece a hervir. Una vez terminado el proceso, se dejan al calor del agua para que se enfríen y ya están listos para guardar. Los alimentos deben conservarse en lugares frescos y donde no incida la luz del sol directamente. Si al abrir una tapa se observa que está abultada, conviene desechar su contenido porque sin duda no estará en condiciones de ingerir.
En la actualidad, existe en el mercado una amplia oferta de máquinas automáticas dotadas de sistemas de sellado que permiten que los alimentos recién comprados se puedan envasar al vacío fácilmente en el propio domicilio y a continuación, bien congelarse o almacenarse. La carne fresca conservada al vacío, mantiene su aspecto de frescura por más tiempo y si además de estar al vacío está congelada, puede durar el doble de lo que duraría si estuviera en el congelador sin haber efectuado este vacío. La explicación es que, al producirse el vacío, succiona también todo el vapor de agua y se consigue así una congelación perfecta sin escarcha.
Importancia del tipo de film
El tamaño de estos aparatos viene a ser similar al de una tostadora y el proceso consiste en introducir los alimentos en una bolsa adecuada para ello y colocar ésta en la máquina de vacío, de forma que el extremo abierto quede sobre la regleta de soldadura. Tan sólo hay que bajar la tapa presionando y pulsar un botón para iniciar la fase de sellado que concluye en poco tiempo. Otros modelos cuentan con una o varias tuberías de gas ligeramente introducidas en la bolsa, para insuflar una cantidad preestablecida de gas en la cámara, a continuación la resistencia eléctrica de la regleta de soldadura sella el extremo abierto y unos segundos más tarde, cuando la bolsa está totalmente cerrada, se permite la entrada de aire del exterior en la cámara de vacío, lo que provoca que la bolsa, hasta ese momento hinchada, se contraiga y quede más o menos arrugada.
Un elemento muy importante a la hora de envasar alimentos al vacío es el tipo de film que se utilice para conservar los alimentos, ya que de sus características físicas dependerá que la atmósfera que se introduce en la bolsa se conserve de manera eficaz. Lo habitual suele ser utilizar films multicapas, de forma que una de ellas presente una alta temperatura de fusión y resistencia mecánica, otra tenga baja permeabilidad a los gases y una tercera se caracterice por una baja temperatura de fusión que facilite la soldadura de la bolsa.
Ligado a este sistema se encuentra el cocinar al vacío, una técnica que presenta una serie de ventajas: a pesar de la presión que ejerce el plástico al retraerse por acción de la presión reducida, los alimentos no pierden su forma original, ni su jugosidad, ya que los envases impermeables evitan que se pierda humedad. Asimismo, hay menos posibilidades de que el alimento se quede rancio o pierda el color. Especialmente en el caso de las verduras, al no oxidarse los pigmentos, éstas mantienen un color vivo. También hay que tener en cuenta que al cocinar se emplean temperaturas bajas durante un tiempo prolongado, con lo que se obtienen texturas mucho más tiernas, especialmente a la hora de preparar carne.