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Cocina fácil
Comida rápida

Las estadísticas muestran que cada vez aumenta el número de hombres que viven solos. Como consecuencia, se hace realidad un hecho que hace años habría sido impensable: tienen que encargarse a diario de realizar las tareas domésticas.

 
Entre las que se encuentra tanto hacer las compras como cocinar. Para algunos, el mundo de las gastronomía es un hobby y disfrutan organizando cenas para ocasiones especiales, pero la situación cambia cuando se trata de preparar los menús diariamente.
 
Muchos varones sólo cocinan cuando reciben visitas en su casa y el resto de la semana recurren a la comida rápida, la encargan a domicilio o simplemente comen fuera de casa. Especialmente cuando no hay una costumbre de estar entre platos, resulta más práctico comprar la comida hecha que los ingredientes por separado y además tener que elaborarlos.
 
Sin embargo, en el mundo de la gastronomía pueden encontrarse infinidad de recetas muy sencillas, fáciles de preparar incluso por aquellas personas, en este caso hombres, que carezcan de conocimientos  culinarios. Aunque se viva solo, esto no es una razón que justifique comer lo primero que se encuentre en el frigorífico o vivir de latas.
 
Ingredientes básicos
Ante todo, hay que comenzar echando un vistazo en la despensa para comprobar de qué se dispone. El arroz, por ejemplo, es un alimento básico y muy recurrente. Lo más sencillo es prepararlo blanco, tomando en cuenta que siempre habrá que poner dos medidas de agua por una de este ingrediente.
 
Se pone agua a hervir en una cacerola y se echa el arroz, añadiendo sal y removiendo durante unos diez minutos para comprobar si está hecho. Cuando se saca, se echa en un colador y se pasa por el grifo para quitar el almidón y que quede suelto. Se escurre y ya está listo para acompañar con cualquier otro alimento.
 
Las ensaladas permiten jugar con la creatividad a la hora de combinar ingredientes. Se puede preparar lechuga, a la que se le añade manzana rallada, aceitunas negras y huevo duro picado, todo ello rociado de jugo de limón.
 
La pasta es otro recurso habitual por su sencillez, ya que siempre se cocina igual. Para que quede más sabrosa, a la hora de cocerla hay que añadir al agua una cucharada de sal y un chorrito de aceite de oliva o una cucharada sopera de mantequilla. No conviene echar demasiada agua pero también hay que vigilar que la pasta no se quede  seca antes de que termine el tiempo de cocción.
 
Si se va a utilizar más adelante es recomendable lavarla, ya que si no, suele quedarse demasiado pegada. Para degustarla en el momento, se puede acompañar de infinidad de salsas como carbonara, boloñesa, salsa al pesto, y otras muchas. Hoy en día se encuentran en el mercado ya preparadas y así evitan el tener que elaborarlas manualmente.
 
Los productos envasados y semicocinados son una opción rápida que no requiere más que calentar. Las conocidas como alubias a lo pobre consisten en vaciar el contenido de una lata de las que se venden en el supermercado y añadirle dos ajos cortados en láminas, una pizca de pimentón y una hoja de laurel para incrementar el sabor. Se ponen a fuego medio y se les echa algo de agua por encima para que no se quemen. Se dejan durante unos diez minutos y ya están listas para comer.
 
Los establecimientos también ofrecen muchas opciones de cremas y sopas elaboradas. Sin embargo, con vistas a la primavera puede prepararse una sencilla sopa fría de melón con jamón. Para ello se quita toda la carne del melón y se trocea para echarla a la batidora, mientras que el jamón se corta en tiras finas. La carne de la fruta se tritura con leche en la batidora y se deja enfriar en el frigorífico. A la hora de servir, se presenta en platos o cuencos con el jamón y perejil espolvoreado por encima.
 
Los huevos son otro alimento básico de la cocina. Una forma diferente de prepararlos pero muy fácil es ponerlos rellenos. Se cuecen y cuando estén duros se parten por la mitad a lo largo y se extraen las yemas sin que se rompan las claras, porque luego se utilizarán como recipiente. En un plato aparte estas yemas se deshacen y se mezclan con atún y unos palitos de cangrejo cortados en pequeños trozos. Con esta masa se rellenan los huevos y para finalizar se pone un poco de mahonesa encima de cada uno.
 
Postres sencillos y sabrosos
No hay que olvidar que el colofón de una buena comida no tiene por qué ser un postre complejo. Se pueden elaborar melocotones al vino, pelándolos y colocándolos en mitades en una ensaladera. En un cazo aparte se mezcla vino tinto con azúcar, corteza de limón y un palo de canela abierto, se le da un hervor hasta que el azúcar se disuelva y luego se rocían las frutas con ello. Se dejan macerar en la nevera durante dos días y a la hora de servir, se añade una bola de helado y se adorna con hierbabuena. 
 
Si se prefieren las frambuesas, se pueden elaborar unas crepes. Se trituran la mitad de las frutas en la batidora hasta conseguir un puré y se mezcla con edulcorante. Con esta mezcla se rellenan las crepes y se doblan dos veces. Salvo unas pocas que se dejan para adornar, la otra mitad de las frambuesas se trituran para hacer otro puré, al que se le añade edulcorante y zumo de limón, se deja reposar unos minutos, se pasa por el colador y se echa por encima de las crepes. Como toque final, se decora con las frambuesas reservadas.

14 de marzo de 2006



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