Repsol YPF

Logo Repsol

Ruta

Estoy en: Inicio > ... > Energía en casa > Reportajes > Ahorro energético
Ahorrar energía en el hogar
Ventana con flores

La Comisión Europea (CE) ha aprobado un plan de acción para que los europeos lleguen a consumir un 20% menos de energía hasta el año 2020.

Las autoridades de Bruselas calculan que ese porcentaje es el equivalente al que se malgasta en la actualidad. El despilfarro del consumo energético en los domicilios es responsable del 16% del total de ese derroche Pero rebajar el consumo energético en casa es posible. Cada hogar ha de plantearse un plan particular de ahorro. Tal vez sea necesario reducir el número de aparatos enchufados, quizá sea buena idea retirar ese refrigerador extra infrautilizado, reforzar el aislamiento térmico, modernizar el sistema de calefacción con una caldera de gas de alta eficacia, etc.

Si se consigue aminorar el consumo, entre las ventajas que se lograrán, según el comisario europeo de Energía, Andris Piebalgs, se alcanzará una reducción de 780 millones de toneladas anuales de emisiones de CO2 a la atmósfera y el ahorro de 100.000 millones de euros durante estos años. 

La CE se ha propuesto sensibilizar a la población a través de la educación y la formación porque el precio de la energía parece no frenar el consumo. Iniciará campañas en este sentido en las que se recordarán las formas diarias de ahorro de energía que tienen en su mano los consumidores. Con la contribución de todos los ciudadanos disminuirán los inconvenientes ligados al cambio climático, así como parte de la dependencia energética del exterior.

Recomendaciones
Apagar completamente aparatos electrónicos como televisores, DVD o videos, que en la posición stand-by o de espera siguen consumiendo, o descongelar con más frecuencia las neveras para que enfríen de manera más eficaz, además de, por supuesto, no dejar las luces encendidas de las estancias en las que no se está o no poner el lavavajillas o la lavadora hasta que no estén llenos, son algunas de las recomendaciones.

El piloto rojo del stand-by gasta en un año en la UE una cantidad de electricidad similar al consumo total que se produce en Centroamérica y parte del Caribe durante ese mismo periodo de tiempo. Por poner otro ejemplo, el derroche de la comodidad del semidesenchufado del mando a distancia permitiría ver la televisión cinco horas al día a todos los hogares españoles durante 25 años.

En cuanto a la iluminación, es importante sustituir las bombillas de luz incandescente por lámparas fluorescentes compactas. Aunque inicialmente el coste de estas lámparas es más alto, a largo plazo resultan más económicas; su duración aproximada es diez veces mayor y consumen cuatro veces menos energía.

Al comprar un aparato doméstico nuevo, además de comparar precios, hay que tener en cuenta su capacidad y consumo de energía. Es fundamental observar la etiqueta de eficiencia energética.

Para conseguir su ambicioso objetivo la Unión Europea implantará unas normas mínimas de eficacia energética para los electrodomésticos. Precisamente, los aparatos que consuman energía por encima de ciertos estándares ya no podrán ponerse a la venta. A su vez, se obligará a mejorar la información al consumidor en las etiquetas de los electrodomésticos, de modo que quede más claro su nivel de consumo.

Medidas pasivas
Los hogares españoles son cada año energéticamente hablando un poco más eficientes pero pueden llegar a serlo más en el futuro. La energía se sigue escapando por las rendijas de puertas y ventanas. 

Por este motivo, los edificios que se construyan o que se renueven tendrán que ajustarse a una nueva normativa para adoptar medidas pasivas de ahorro energético que les ayuden a no dejar escapar el frío o el calor por estar mal aislados. Los conductos mal sellados pueden costar entre un 10 y un 30% extra del calor o del frío generados. Las ventanas de alto rendimiento con doble acristalamiento son capaces de ahorrar mucho dinero en las facturas de calefacción y aire acondicionado.

Y entre las nuevas normas que se elaborarán también habrá algunas destinadas a mejorar la eficacia de la capacidad de producción de energía y a la reducción de pérdidas durante su transporte y distribución.

Ningún esfuerzo que se realice para paliar las consecuencias del derroche de energía, lo mismo sobre la economía familiar y social como en la protección ambiental, debe juzgarse como intranscendente; todos los sectores de consumo son sumamente significativos como para permanecer al margen. 


Acceso a Confianza online