Los modernos electrodomésticos de nuestros hogares están diseñados para estar conectados a la electricidad permanentemente, tal como muestra la pequeña lucecita roja de muchos de ellos cuando permanecen inactivos. Pero eso supone un consumo de energía y un gasto suplementarios de los que conviene tomar nota.
La energía en espera o “standby” es el consumo de electricidad de los electrodomésticos que permanecen conectados pero no están siendo utilizados. A menudo se cree que esto supone un gasto ínfimo, apenas la energía que requiere un pequeño piloto generalmente rojo (a veces también verde o azul). Pero no es así.
Según diversos estudios realizados, como el de la “International Energy Agency”, el del Fondo Británico de Ahorro Energético o el de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Bilbao, la suma total del consumo de energía en espera de los electrodomésticos presenta bastante variedad en función de qué clase de aparatos se dispongan, pero puede suponer hasta un 16% del consumo general de electricidad de una vivienda. Para un hogar medio de la Unión Europea esto supone un derroche de hasta 50 euros al año.
¿Qué electrodomésticos consumen más?
Este tipo de gasto energético varía considerablemente de un tipo de aparatos a otro. Generalmente aquellos que cuentan con un mando a distancia tienen un alto consumo, como el televisor, el reproductor DVD, el decodificador de satélite, el equipo de música o el aire acondicionado. Esto se debe a que han de mantener encendido el receptor del mando a distancia, lo que requiere entre 0,2 y 2 vatios.
El grupo de electrodomésticos que representa un mayor consumo de energía en espera son los equipos informáticos. Así, el consumo de un ordenador en reposo oscila entre 35 y 76 vatios. Las impresoras gastan en espera dos tercios de su consumo en marcha y otros sistemas como los "routers" también supone un alto gasto ya que debe permanecer conectado continuamente.
Pero otros aparatos también presentan un elevado gasto. Por ejemplo el 85% de la energía utilizada por un vídeo se consume sin que el aparato esté en uso, mientras que los lavavajillas utilizan sólo un 20% menos que su consumo habitual cuando permanecen conectadas pero sin estar en funcionado. Las secadoras, por su parte, pueden llegar a emplear hasta el 38% de su consumo en la energía en espera.
Formas de reducir el gasto
El consumo de energía en espera es, según algunos ingenieros, frecuentemente más alto de lo necesario y sería posible reducirlo hasta un 75 por ciento con un coste relativamente bajo y sin que afecte a su funcionamiento. Algunos países ya han tomado medidas para reducir el consumo de los aparatos en “standby” y existen diversas normativas sobre el etiquetado de estos productos para orientar al consumidor al respecto. La tendencia en torno a esta regulación es reducir el consumo de la energía de espera a sólo 1 Watt por equipo. Un objetivo que algunos de los electrodomésticos ya disponibles en el mercado ya cumplen. En Estados Unidos la etiqueta ENERGY STAR® es el indicativo que muestran aquellos electrodomésticos de bajo consumo, aunque en España también resulta familiar por ser el logotipo que habitualmente aparece al encender un ordenador.
Pero además tenemos a nuestro alcance otras maneras de disminuir ese consumo eléctrico innecesario, tan sencillas como desconectar el enchufe de la televisión, el DVD y otros aparatos cuando nos vayamos de vacaciones. Ante la duda respecto a aquellos aparatos que no sepamos si están consumiendo electricidad, basta con tocar el transformador: si está caliente, está gastando. Otra opción es agrupar las tomas de varios aparatos en una regleta provista de interruptor. Así podremos desconectar con un solo gesto el ordenador y varios de sus periféricos. También es recomendable no dejar transformadores conectados a la red eléctrica si no se están usando.
Artículos relacionados
- La domótica y el ahorro de energía
- Formas de ahorro pasivo de energíaLo + leído