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Plásticos y ahorro energético

Pocas veces se dice que productos tan emblemáticos de la industria química como los plásticos, aplicados por ejemplo a la construcción de viviendas, también contribuyen al ahorro de energía y a la protección del planeta.

¿Se puede afirmar entonces que los plásticos ahorran energía y ayudan a proteger el medioambiente? Sí, porque aíslan los edificios del frío, del calor y del ruido. Por ello, ayudan a reducir los gastos en climatización y las emisiones de dióxido de carbono. De este modo contribuyen a la protección del entorno natural.

Este material ofrece múltiples aplicaciones en el ámbito de la construcción. En todo tipo de edificaciones y obras civiles, debajo del yeso, la cerámica y el hormigón, pueden encontrarse numerosos elementos hechos de plástico, desde perfiles de ventanas a canaletas para cables pasando por cubiertas, conductos, pavimentos, tuberías o capas de revestimiento de fachadas. 

Material del siglo XXI
El plástico es un material fundamental en el sector de la construcción. De hecho, aproximadamente un la quinta parte de los plásticos que se utilizan en Europa son productos de la construcción. Y después de los envases y embalajes, es en la construcción donde más se utilizan los plásticos. 

Así, cerca del 25% del plástico que se consume en Alemania, por poner un ejemplo, se destina a la edificación. En casi todas las casas e infraestructuras modernas, sean puentes, carreteras o canales, se halla el plástico. Además, gran parte de las pinturas utilizadas son plásticas. Algunos arquitectos incluso creen que los polímeros son el material del siglo XXI para construir, ya que presentan posibilidades prácticamente ilimitadas. Las características que hacen de los plásticos materiales ideales para la construcción son su solidez, su resistencia al agua y al calor, y su flexibilidad. Los plásticos son igualmente muy ligeros y casi no requieren mantenimiento: ni se oxidan ni se pudren.

Con datos
Para alcanzar los ambiciosos objetivos marcados por el Protocolo de Kyoto, muchos países se han comprometido a reducir sus emisiones de dióxido de carbono (CO2). Para poder materializar estos propósitos, es necesario un replanteamiento en la forma de construir y aislar edificios. 

El aislamiento térmico  es la clave del ahorro y los plásticos tienen mucho que decir al respecto. Un reciente estudio de la sociedad austriaca de análisis globales Gesellschaft für umfassende Analysen (GUA GMBH) concluye que si en Europa Occidental se dejase de utilizar plástico la demanda energética aumentaría en un 26%. Se estima que los aislamientos térmicos a base de plástico instalados en Europa sólo en el año 2004 permitirán ahorrar un quinto del consumo energético de la UE en el año 2002. 

Estudios como éste muestran lo importante que es valorar el impacto de los materiales y los productos a lo largo de todo su ciclo de vida. Los plásticos en forma de espuma brindan enormes posibilidades de ahorro y un extraordinario confort para el usuario que redunda en el medio ambiente. Los aislantes polímeros se utilizan sobre todo debajo de los techos y los suelos o en las paredes exteriores e interiores. La inyección de espuma de poliuretano en las cámaras proporciona una mejora adicional de las propiedades térmicas. Para el aislamiento de las paredes exteriores se emplean paneles de poliestireno espumado, que permiten reducir el consumo energético en un elevado porcentaje.

En el ámbito de los aislamientos polímeros se espera que en los próximos años se produzca un auténtico cambio debido a los avances de la nanotecnología. Las nuevas ventanas de PVC, con perfiles espumados de múltiples cámaras y triple cristal, reducen como mínimo un tercio el consumo energético para calefacción.

Los estudios de GUA también han demostrado que 40% del consumo energético de los productos se produce normalmente durante la fase de uso. Con que solamente se dedicase el 5% de la producción de aislantes plásticos a mejorar los niveles de aislamiento actuales, se obtendría un ahorro de energía tres veces superior a la energía necesaria para producir esos plásticos adicionales con un ritmo de crecimiento del 3% anual, concluye el informe.

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