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Calientapatios, aliados contra el frío

Son aparatos calefactores de gas concebidos para calentar espacios exteriores, como terrazas, jardines, porches, cenadores y patios. Con ellos, se puede alargar la vida útil de los lugares abiertos hasta el otoño, e incluso hasta el invierno en las zonas templadas.

Se trata de radiadores móviles simples, resistentes y fiables que basan su funcionamiento en la combustión por llama del quemador cilíndrico situado en el tronco metálico que se apoya sobre la base del aparato, en la que se introduce la botella de gas butano o propano. El quemador va conectado a la botella por un tubo flexible que discurre por el interior del tronco central. El encendido es automático por piezoeléctrico (el mejor método para no tener que acercar la llama manualmente al aparato), con dos posiciones (máximo y mínimo). Una vez que se activa, se propicia el calentamiento de la rejilla exterior, emitiendo calor hacia fuera. La rejilla es un excelente protector antiviento, necesario para evitar el apagado del quemador en condiciones atmosféricas de vientos fuertes. La parte superior del aparato va equipada con un sombrero reflectante de aluminio para dirigir la radiación térmica y aprovechar al máximo el calor en la zona indicada. Los materiales del calientapatios suelen ser el aluminio para el sombrero reflectante, el acero con barniz anticorrosión para la estructura, y el acero inoxidable para el quemador, aunque algunos modelos incorporan quemadores de aluminio inyectado. Las pinturas utilizadas en los acabados son pinturas epoxi (resistentes al exterior).
Existen formatos de diferentes dimensiones y alturas, así como potencias caloríficas variadas en virtud del espacio a calentar. Igualmente, algunos modelos incorporan ruedas para facilitar su movilidad. Los calientaplatos sólo deben utilizarse en exteriores o en locales grandes muy bien ventilados, es decir, recintos cuya superficie abierta sea igual o superior a un 25% de la suma total de paredes o techos. 

Seguridad 

Hay una serie de medidas de seguridad imprescindibles para evitar riesgos y perjuicios en el entorno. Las más importantes son las que se explican a continuación. No deben colocarse nunca, a menos de dos metros de distancia del aparato, materiales inflamables, como cortinas, persianas, tejidos…Con respecto a las cubiertas superiores, como toldos o carpas, estas han de situarse a una distancia mínima de 1,5 metros por encima del sombrero reflectante. Es imprescindible prestar atención a los muebles y objetos ubicados en las proximidades de la estufa, pues se alcanza una temperatura de unos 50ºC en su radio de acción inmediato. No se debe tocar ningún dispositivo por encima del tubo o tronco mientras la estufa esté encendida, e incluso debe esperarse un mínimo de una hora tras su apagado. Se desaconseja cubrir el aparato con alguna lona o tejido mientras esté siendo utilizado, e igualmente es inadecuado moverlo mientras esté funcionando. Esto sólo debe hacerse cuando hayan transcurrido unos 90 minutos desde su desconexión. Tampoco conviene activarlo en condiciones de vientos extremos. Para apagar el aparato siempre se cerrará la válvula de la bombona.

Mantenimiento y limpieza 

En cuanto al mantenimiento, es importante verificar regularmente el estado del tubo flexible de conexión entre el quemador y la bombona. Si está desgastado, lo mejor será llamar al servicio técnico para que lo sustituya por uno nuevo. Se puede aprovechar la visita del personal especializado para la revisión de todos los dispositivos, de forma que se certifique el correcto funcionamiento de los mismos o en caso contrario se efectúen las acciones oportunas (arreglo de averías, recambio de piezas...). 
Para limpiar el calientapatios durante su periodo de funcionamiento, hay que esperar un mínimo de dos horas, después de que haya sido apagado. Se pasará un paño seco por toda la superficie (tubo, base, sombrero), prestando más atención a la zona situada bajo el sombrero reflectante, que puede alojar algún mosquito, abeja u otros insectos. 
Una vez concluida la temporada de trabajo de la estufa, conviene extraer la bombona de la misma, y hacer una limpieza a fondo, eliminando los depósitos y residuos que puedan encontrarse alrededor del quemador, y desprendiendo toda la suciedad y el polvo de los distintos elementos de la estructura. Es mejor no dejar el calientapatios a la intemperie, por lo que si no hay espacio para guardarlo en su posición original en el interior de la vivienda, se puede desmontar. Sólo habrá que empaquetar bien las distintas piezas conservando todos los elementos para su posterior instalación (tornillos, arandelas…) en la próxima temporada. 

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29 de octubre de 2007


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