Existen numerosos sistemas que garantizan el calor adecuado en el hogar frente a las bajas temperaturas, pero ninguno supera el ambiente placentero que crea una chimenea en invierno. Los modelos de gas satisfacen las exigencias actuales de limpieza y confort.
Sentarse alrededor del fuego es entrañable. La sensación de bienestar se rodea de encanto en cualquier lugar presidido por un fogón. En su entorno se crea una atmósfera especial. Las chimeneas tradicionales son los hogares abiertos de leña. Con todo, la instalación de este tipo de chimeneas ha disminuido debido a lo incómodo que resulta alimentar las llamas con leña natural o briquetas. Porque, aunque disfrutar de una lumbre de leña no tiene precio, abastecerla es complicado. Por otro lado, las llamas de la madera precisan un cuidado mantenimiento y mucha limpieza. El esfuerzo es considerable porque generan ceniza y, en ocasiones, humos. Además, propician la existencia de polvo y dejan malos olores. Por si fuera poco, cada dos o tres temporadas se debe eliminar el hollín que se incrusta en el tubo del tiro.
También hay que considerar que, aún yendo conectados a un circuito de agua o aire para los radiadores de la calefacción, el rendimiento calórico de los fogones tradicionales es muy bajo. Bien es cierto que son los más decorativos y que existen mecanismos recuperadores de calor como las cajas metálicas de combustión, con puerta de cristal, que permiten graduar la velocidad a la que se quema la leña. La colocación de estos dispositivos es sencilla, son limpios y mejoran el aprovechamiento del calor producido.
Varias opciones
Aunque parezca extraño, también se comercializan chimeneas eléctricas, pero resultan mucho menos reales que las de gas, indudablemente las más prácticas. Con sólo accionar un interruptor y sin apenas dedicarles tiempo para mantenimiento y limpieza, éstas últimas ofrecen un fuego casi genuino.
De medio empotre o empotre total, dependiendo de si el fondo del hogar queda más o menos introducido en el muro, los fabricantes de chimeneas desarrollan día a día modelos para satisfacer las demandas de confort actuales. En estos momentos se encuentran en el mercado múltiples alternativas. Las medidas varían, no obstante, la embocadura de las más estándar suele tener unos de 70 a 90 centímetros de ancho y de unos 50 a 65 de alto. El conducto para la salida del humo ronda los 30 centímetros de diámetro.
Cuanto mayor es el tiro más humo y calor absorbe, por eso se crearon las chimeneas "cassete", que efectúan la combustión en un cajetín cerrado, con doble pared y cerrado en la parte frontal por medio de una puerta de cristal. Pueden emplear cualquier tipo de combustible.
Hogares de gas
Una de las opciones de mayor éxito son las chimeneas cassete que funcionan con gas, capaces de conseguir un ambiente hogareño sin necesidad de almacenar leña. Son muy fáciles de instalar y su procedimiento de combustión es limpio y seguro. Usan el gas -natural, butano o propano- como fuente de energía y se pueden instalar en cualquier lugar, ya que sólo precisan un tiro de diez centímetros. Al proporcionar el aire de combustión y canalizar la evacuación de gases residuales, la solución resulta muy eficiente.
Estos aparatos proveedores de calor aúnan estética y funcionalidad agregando leños simulados. El resultado otorga una apariencia de fuego casi real, confiriendo a la estancia en la que se ubican una elegancia acogedora.
La chimenea, estanca, se integra en los tabiques. La instalación puede ser ventilada o no y se coloca en casi cualquier zona de la casa. La diferencia estriba en la apariencia de la llama, más realista en la no ventilada. Sin embargo, la no ventilada es mucho más eficiente, ya que aprovecha al máximo el calor que genera. El fuego a gas abierto puede utilizar gravilla bajo el o los quemadores.
Un mando a distancia acaso complete el diseño de las chimeneas más modernas, que traen sistemas de convección con turbina o un ventilador para repartir el aire cálido. Estos mecanismos también pueden implementar un reloj programador y un regulador del termostato que controle la emisión de calor.
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