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¿Cómo afectan a los electrodomésticos apagones y tormentas?

Las tormentas suelen provocar cortes en el suministro de electricidad y no es infrecuente que se denuncien averías en los electrodomésticos a las compañías eléctricas. Y es que los apagones inesperados pueden traer consecuencias para los aparatos.

Uno de los efectos secundarios de las tormentas es que mientras se producen se multiplican las anomalías en la distribución de energía eléctrica. No siempre es posible prevenirlas, pero antes de tener que quejarse a la compañía responsable de la distribución de energía se pueden tomar algunas medidas. 

Normalmente los apagones tienen carácter intermitente, pero son más que suficientes para estropear los aparatos conectados a la red eléctrica. Los potenciales problemas de energía se multiplican si la red de transmisión y distribución de electricidad está muy cerca del límite operativo, aunque no es fácil establecer una causa-efecto entre los fallos en el abastecimiento del servicio de energía eléctrica y las averías.

Incidencias
Los apagones pueden generar importantes pérdidas para las empresas y graves trastornos para el ciudadano. No hay más que imaginar un fallo en la red que controle los semáforos de una gran ciudad.

Incidencias en la línea de media tensión -que lleva la electricidad hasta los centros de transformación-; disparos con reenganche, llamados así cuando un apagón dura apenas unos segundos, ya que la energía vuelve de inmediato, automáticamente, sin necesidad de intervención técnica alguna; averías en baja tensión -la línea que lleva la electricidad desde el centro de transformación hasta el domicilio particular-, etc. Los fallos en el suministro de electricidad son muy variados.

Las tormentas son causa de apagones, pero también pueden ser ocasionados a raíz de la ejecución de obras de remodelación o arreglo, picos de demanda, etc. Aunque no sean superiores al minuto de duración, en ocasiones son suficientes para estropear ordenadores, televisores, secadores de pelo u otros electrodomésticos, como aparatos de aire acondicionado. Los cortocircuitos y la sobrecarga de corriente también pueden ocasionar apagones.

Cada vez existen más proveedores de mecanismos de disponibilidad y protección eléctrica, debido al aumento del consumo energético, que conlleva en algunos lugares una amenaza constante de picos y sobretensiones.

Antes y después de que el corte se produzca
Muchas personas utilizan sistemas de alimentación ininterrumpida (SAIs) o supresores contra sobretensiones para proteger sus ordenadores.

Pero una de las maneras más eficaces de impedir que los cortes de luz afecten a los aparatos del hogar es instalar un interruptor magnetotérmico. Este dispositivo evita, cuando se produce una anomalía en el suministro de energía eléctrica, que se produzcan incidencias peligrosas, como los incendios, ya que interrumpe la llegada de la corriente. Se puede instalar junto a los enchufes de electrodomésticos y otros aparatos como ordenadores o la televisión. 

Pero si ya una tormenta o cualquier otra situación provoca un apagón, entonces es conveniente apagar las luces y los aparatos eléctricos para que no se produzca una sobrecarga cuando se restablezca el servicio. Será suficiente con dejar una luz encendida para saber cuándo se repone el suministro. Tampoco en ese momento se deben poner a funcionar todos los aparatos domésticos a la vez, para que el sistema se restaure sin problemas.

Es posible que los servicios meteorológicos hayan avisado de la llegada de una tormenta. Esta información puede ser útil para poner, por ejemplo, el congelador en el nivel más frío. De este modo los alimentos se conservarán en perfecto estado entre 24 y 48 horas. 

Los apagones, bien sean por sobreconsumo energético, tormentas o por cualquier otra causa, afectan también a empresas y comercios. En primer lugar ponen aprueba sus sistemas de almacenamiento de datos, ya que pueden causar graves daños en los equipos y en la información transmitida o almacenada. Es recomendable proteger todos aquellos dispositivos que estén conectados a un PC, como impresoras, líneas de comunicación para teléfono y fax, módems o antenas parabólicas.

Las fluctuaciones energéticas no sólo dejan inactivos los equipos y dañan los más sensibles, como ordenadores, sistemas audiovisuales y de seguridad y otros aparatos electrónicos. Además, en el caso de la empresa, provocan una disminución de la productividad.


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