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Controlar la temperatura del agua en la ducha

Las griferías termostáticas, adaptadas generalmente a la ducha y baño-ducha, cuentan con un selector de temperatura con una escala graduada que permite elegir la temperatura deseada para el agua. Contribuyen a un importante ahorro de agua y energía en el hogar.

Uno de los problemas que encuentra el usuario al ducharse es ajustar la temperatura adecuada del agua. En el caso de que tenga dos grifos (caliente y frío) tendrá que tantear los dos hasta conseguir la gradación óptima de calor. Si dispone de grifería monomando, quizás reduzca el tiempo de tanteo, pero en ambos casos se desperdicia agua y energía. La temperatura de los sistemas de calentamiento está ligada a factores externos, como la demanda de agua caliente de forma simultánea en diferentes viviendas del inmueble, la climatología (con heladas, las tuberías pueden emplear más tiempo en su calentamiento), los cambios de presión de las conducciones… 
Al regular la temperatura de forma manual, el consumidor depende de los condicionantes anteriores, y a veces, la ducha, que debería ser placentera, se convierte en una rutina poco agradable. Además, una vez conseguida la sensación térmica deseada, el usuario tiende a no cerrar el grifo para no tener que repetir la operación inicial, lo que supone un derroche de agua innecesario. 
Tal y como están los tiempos, cualquier actuación doméstica a favor del ahorro de agua y energía se considera primordial en materia de ecología, sostenibilidad y respeto al medio ambiente. Por eso, la apuesta por la grifería termostática es un acierto en todos los sentidos. Existe un estudio realizado por el Comité Scientifique et Technique des Industries Climatiques, del que se hace eco la Fundación Ecología y Desarrollo (www.ecodes.org) en el que se comparan las griferías monomando con las termostáticas. Según difunde esta asociación, para la elaboración de este informe se consideraron simplemente los valores de consumo en la fase inicial de regulación de la temperatura, sobre una muestra de 354 viviendas de diferentes tipologías. Los resultados fueron bastante buenos, ya que se constató un ahorro de hasta el 16% de agua frente a los monomandos (de por sí, mucho más eficientes que los grifos bimandos de ruleta). La reducción de consumo eléctrico osciló entre un 7 y un 17%.

Funcionamiento y tipologías

El mercado ofrece muchos tipos de griferías termostáticas, pues las empresas están continuamente innovando a partir de un producto que ha revolucionado los hábitos de los consumidores. Algunos sistemas de vanguardia incluyen todo tipo de dispositivos en aras de conseguir mayor confort para el usuario y mayores porcentajes de ahorro de agua y energía. Estos incorporan reguladores de caudal, sensores que mantienen el grifo frío al tacto aunque circule el agua caliente, y botones de seguridad que bloquean la temperatura a 38ºC. Cuanto más sofisticado es el modelo más encarece su precio. Sin emabargo, el  avance del desarrollo tecnológico de la grifería termostática en los últimos años ha propiciado que su coste vaya reduciéndose y que éste sea similar al de los mezcladores monomandos. De hecho, algunas empresas ya ofrecen kits termostáticos para sustituir el cartucho cerámico de los monomandos. De esta manera, se puede convertir de una forma sencilla un monomando tradicional en una grifería termostática, con las ventajas que ello conlleva.
Pese a las diferencias entre unos y otros en virtud de la tecnología aplicada, el revestimiento, los detalles o el diseño, prácticamente todas las griferías termostáticas se sustentan en el empleo de materiales termosensibles (diferentes categorías de metales) que se contraen o expanden en función de la temperatura. Las soluciones habituales disponen además de un diafragma con fluido volátil y un sistema de cápsula de cera. El ajuste perfecto de estos mecanismos logra el control correcto de la temperatura y evita los cambios bruscos de la misma. Así, el usuario, una vez que ha preseleccionado la temperatura con el mando para tal fin, puede olvidarse de la misma, enjabonarse con el grifo cerrado y activarlo nuevamente para el aclarado. 
La sustitución de una grifería tradicional por una termostática no es complicada para una persona que tenga cierta pericia en las actividades de bricolaje. Algunas marcas incluyen buenas instrucciones con recomendaciones precisas acerca de los pasos correctos: desmontaje de la grifería antigua y montaje de la nueva (colocación de escudos, ajuste de tuercas y colocación de la grifería). Tres consejos antes de lanzarse a la tarea: cerrar la llave general de agua caliente y fría; contar con una llave inglesa; y ajustar correctamente todas las piezas. 

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