
Aunque se disponga de aire acondicionado, existen una serie de medidas, como cerrar las persianas, instalar ventanas de doble hoja, provocar corrientes de aire...
Los sistemas de aire acondicionado logran controlar la temperatura y el grado de humedad del aire. El mecanismo que utilizan consiste en conducir el aire del ambiente una unidad de enfriamiento que baja su temperatura con agua muy fría. Posteriormente, este aire refrigerado retorna a la estancia. El procedimiento más ecológico es el de enfriamiento evaporativo.
Dependiendo del suministro energético que emplean para enfriar el agua básicamente existen dos tipos de aparatos de refrigeración: los eléctricos y los de gas natural. Estos últimos son más eficientes energéticamente. Es con el gas natural como se consiguen las máximas cotas de ahorro en la climatización doméstica, ya que existen equipos por módulos que se adaptan a grandes y pequeñas necesidades.
Climatización con gas natural
El gas natural se perfila como alternativa para la creación de confort. Es la opción más rentable para generar frío/calor. Los sistemas de gas natural son los suficientemente flexibles para satisfacer cualquier necesidad en cuanto a potencia o superficie.Entre las ventajas que ofrece el gas destaca:
" El ahorro derivado de una reducción del coste y mantenimiento frente a otras energías.
" Un elevado rendimiento.
" La posibilidad de rebajar la potencia eléctrica contratada.
" Rentabilización del espacio si se trata de una misma unidad que proporciona frío y calor.
" Fácil manejo e instalación.
" Seguridad y fiabilidad.
" Ecología, desde el punto de vista que el gas natural es el más limpio de los combustible fósiles y contribuye a reducir la generación de emisiones contaminantes.
No obstante, la demanda de electricidad no deja de crecer y el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) apela incesante al sentido común: para lograr un medioambiente futuro más sostenible ha de hacerse un uso más racional de la energía en el hogar.
Igual confort con menos consumo
Gastando menos, además de reducir la contaminación, ahorraremos dinero. Veamos algunos consejos que pueden ayudar a conseguir este doble objetivo:
- Es importante dejarse aconsejar por un profesional cualificado sobre los equipamientos existentes en el mercado para poder escoger el sistema que mejor responda a las necesidades de la casa. Conviene tener en cuenta que la etiqueta energética; hay aparatos que consumen hasta un 60% más que otros.
- Se recomienda colocar el aparato en un lugar aireado y donde le dé el sol lo menos posible, como las fachadas norte o los patios sombríos.
- Hay que evitar que los electrodomésticos que generan calor se encuentren en las habitaciones refrigeradas
- Al encender el aire acondicionado no es bueno regular el termostato a una temperatura más baja de lo normal. El enfriamiento de la casa podría resultar excesivo y, por consiguiente, se incurriría en un gasto innecesario. Tampoco el termostato debe estar próximo a focos de calor, como bombillas o la radiación solar.
- Merece la pena desconectar el aparato refrigerador cuando no haya nadie en la vivienda o en la estancia en la que esté funcionando.
- El mantenimiento aconsejado por el fabricante y la limpieza de los equipos prolonga su vida y ahorra energía. Por lo general hay que limpiar al menos una vez al mes el filtro y estar al tanto de que no se produzcan pérdidas de líquido refrigerante.
- Mantener cerradas las persianas y corridas las cortinas ayuda a reducir el calentamiento de la casa en verano y a evitar pérdidas de calor en invierno. Si se abren o cierran continuamente puertas y ventanas se estará reduciendo la eficacia del sistema de refrigeración.
- Los colores claros en techos y paredes contribuyen a rechazar parte del calor incidente y, por tanto, evitan el calentamiento de los espacios interiores.
- La instalación de toldos y acristalamientos así como el aislamiento adecuado de tabiques y techos puede ayudar a conseguir ahorros de energía en refrigeración superiores al 30%.
- La vegetación exterior puede ser utilizada para generar sombras en el verano y ayudar a desviar las corrientes de aire frío en invierno.
- En verano, si se lleva ropa adecuada, una temperatura de 25º C con un grado de humedad del 50% es suficiente para sentirse cómodo en el interior de una vivienda. Además, no es saludable una diferencia de temperatura con el exterior superior a 12º C.
- Si se aumenta la humedad será necesario reducir la temperatura para alcanzar la misma sensación térmica. Por cada grado menos que se programe aumentará el consumo energético entre un 5 y un 10%.
- Es preferible ventilar la casa cuando el ambiente en la calle sea más fresco, normalmente a primeras horas de la mañana y durante la noche.
- Una buena costumbre es apagar el aparato de aire acondicionado unos minutos antes de irse a la cama porque la sensación térmica perdura durante un tiempo y no se consume energía.
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