El extraordinario desarrollo que han tenido en los últimos años la telefonía móvil, las agendas electrónicas y los ordenadores portátiles no hubiera sido concebible sin la fundamental aportación del plástico, un material que gracias a la ligereza, capacidad aislante, resistencia y libertad de diseño que ofrece es un componente básico en la estructura de dichos aparatos, así como en tantos otros objetos que nos rodean.
¿Qué es el plástico?
Como ya sabemos la materia está compuesta de átomos, que suelen agruparse formando moléculas. Cuando éstas a su vez se unen forman unas macromoléculas que se denominan “polímeros”, un término que proviene de las palabras griegas poly (muchos) y meros (que significa parte o segmento).
Los polímeros pueden ser de origen natural, como por ejemplo la celulosa, la cera y el caucho o bien sintéticos derivados del petróleo y otras sustancias, como por ejemplo el plástico. Su nombre proviene del griego plastikos, que quiere decir moldeable, y es que su principal característica es que a partir de una temperatura determinada (que varía según el tipo de plástico) adquiere unas propiedades de elasticidad y flexibilidad que permiten moldearlo con gran facilidad.
Esto, unido a sus bajos costes de producción y sus excelentes características de ligereza, peso, funcionalidad y capacidad aislante lo han convertido en el material tan popular y omnipresente que es hoy en día en nuestra sociedad, ya sea en la ropa, en los envases de todo tipo de alimentos y productos de limpieza o en los aparatos electrónicos.
Orígenes y desarrollo
Al hablar de los antecedentes de los modernos plásticos hay que mencionar la figura de John Wesley Wyatt. Se trata de un inventor norteamericano que en 1860 participó en un concurso realizado por una empresa fabricante de bolas de billar, que ofrecía 10.000 dólares a quien hallase un material con el que elaborarlas que no fuera el tradicional marfil, muy costoso y difícil de obtener. Aunque finalmente no ganó el premio pudo patentar el celuloide, que fue adquiriendo un creciente uso en la fabricación de todo tipo de enseres y, como olvidarlo, llegó a ser el material en el que se grababan las películas.
Pero fue en 1909 cuando Leo Hendrik Baekeland inventó la conocida en honor a su apellido como baquelita. Fue el primer plástico totalmente sintético de la historia y proporcionó mucha fama y dinero a su creador, que llegó a ser portada de la revista Time. Fue el inicio de una nueva época en la industria y sería seguido en décadas posteriores por la invención de nuevos materiales como el nylon, el caucho sintético o el PVC.
Un prometedor futuro
La vida moderna se caracteriza entre otras cosas por la creciente abundancia de aparatos electrónicos que nos rodea y muchos de ellos, en los últimos años, tienen en la portabilidad su mayor reclamo. Pero difícilmente podríamos llevar los teléfonos móviles en el bolsillo o cargar con los cada vez más delgados ordenadores portátiles si no estuvieran fabricados en gran parte con diversas clases de plástico.
Éste se emplea tanto en la elaboración de las partes internas como las placas de los circuitos integrados, los encapsulados y el cableado, donde puede aportar su excelente capacidad aislante térmica y eléctrica, como en las carcasa del aparato, que le permite un gran ahorro de peso, una gran resistencia y durabilidad y una apariencia atractiva gracias a la libertad de diseño que ofrece frente a otros materiales.
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