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Torres solares: Energía horizontal

Una torre solar es una gran chimenea elevada sobre una superficie acristalada, en ella el sol calienta el aire de la base, que sube a gran velocidad por el interior de la estructura activando una serie de aerogeneradores. No hay que confundirla con las placas solares, pues la energía que produce no proviene de paneles fotovoltaicos: su funcionamiento es más parecido al de los ahora tan extendidos parques eólicos, solo que el viento que las activa es en este caso el aire caliente ascendente.

Estas particulares plantas energéticas aprovechan los rayos solares y los convierten en electricidad sirviéndose de la convección de aire, es decir, aprovechando el flujo producido por la diferencia de temperaturas de las diferentes masas de aire. La torre consigue también la generación nocturna de energía, máxime si se instalan en su suelo acumuladores de calor. Al mismo tiempo, parte de su área acristalada puede utilizarse como invernadero. 

Sencillo funcionamiento 

Torres de este tipo funcionan desde hace años. Por ejemplo, en la década de los ochenta se construyó en la localidad de Manzanares (provincia de Ciudad Real), una instalación con una chimenea de diez metros de diámetro y casi doscientos metros de altura que llegó a producir 50kW de potencia. También en Ciudad Real, concretamente en la localidad de Fuente el Fresno, se ha proyectado la construcción de una torre que tendría 750 metros de altura.

El funcionamiento es bien sencillo. La radiación solar calienta una superficie de cristal circular abierta situada en su periferia, que se convierte en un colector de aire. En el centro, unida al techo herméticamente, se erige una torre vertical con grandes entradas de aire en su base. Como el aire caliente pesa menos que el aire frío, asciende a través de la chimenea. El aire frío penetra en la instalación por el perímetro exterior, debido al efecto de succión. Así, el aire más caliente es atraído hacia el centro del colector. 

Para mantener ese flujo constante de aire hacia la torre bastaría el calor de los rayos solares. Unas turbinas eólicas situadas en la base de la torre son las encargadas de producir la energía eléctrica mediante generadores convencionales. De esta forma, se estima que una única torre con un área acristalada de siete kilómetros de diámetro y una chimenea de un kilómetro de altura podría abastecer la demanda eléctrica de una ciudad de 120.000 personas. Un proyecto de esta envergadura sería costoso, pero factible según los expertos. 

Numerosas ventajas

Las torres solares son capaces de generar electricidad sin consecuencias ambientales negativas. Su generalización conseguiría una disminución del efecto invernadero. Estas instalaciones aprovechan tanto la radiación solar directa como la difusa, lo cual las hace aptas para zonas geográficas en las que el cielo está cubierto con frecuencia.

Otra de sus ventajas es que el colector almacena la energía solar sin ningún coste adicional, ya que la tierra bajo de la cristalera absorbe el calor recibido durante el día y lo disipa en su interior durante la noche. Gracias a este fenómeno las torres solares seguirían produciendo electricidad durante la noche. 

Por otro lado, puesto que la estructura de estas instalaciones es simple y robusta, y las únicas piezas móviles son las turbinas y el generador, las tareas de mantenimiento requeridas son mínimas. 

Para la construcción de torres solares se precisa básicamente cemento y cristal, materiales corrientes y relativamente baratos. Tampoco hay necesidad de grandes inversiones en investigación y desarrollo o en sistemas de alta tecnología. Sin olvidar, claro, que el terreno bajo el techo de cristal se puede dedicar a cultivos que aprovechen el microclima que se crea en esa zona. 

Pese a todo, teniendo en cuenta la proporción de energía solar recogida en relación a la electricidad generada el rendimiento de una torre solar alcanza solamente un tres por ciento, los informes actuales apuntan que las mejoras en los materiales para la absorción de calor, la altura de la chimenea y el diámetro de la base podrían incrementar su eficacia. No obstante, para que sean realmente eficientes, se recomienda que estas plantas se radiquen en lugares con la alta radiación solar. 

La innovación tecnológica también ha llegado en forma de una nueva generación de centrales basadas en el concepto de las torres solares. Un ejemplo sería la investigación en montañas solares, que aprovecharían la orografía para aumentar el tiro de aire y así mejorar su rendimiento. También existe un modelo, el JVR, que añade como novedad una turbina de gas en el interior de la planta, permitiendo así rebajar hasta en un noventa por ciento la altura de la chimenea.

 

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1 de abril de 2008


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