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El autogás como carburante

En Europa circulan alrededor de 6 millones de vehículos alimentados con GLP, el mismo carburante que mueve casi 1.500 autobuses urbanos en 25 ciudades de la UE. Y es que utilizar el autogás como combustible conlleva numerosas ventajas medioambientales.

En Europa circulan alrededor de 6 millones de vehículos alimentados con GLP, el mismo carburante que mueve casi 1.500 autobuses urbanos en 25 ciudades de la UE. Y es que utilizar el autogás como combustible conlleva numerosas ventajas medioambientales. 

El autogás es una mezcla especial y para automoción de Gas Licuado del Petróleo (GLP). La combinación se compone de butano (C4H10) y propano (C3H8) y está definida a nivel europeo por la norma UNE EN 589. El contenido mínimo de propano ha de ser un 20% y el contenido máximo de butano de un 80%. El repostaje se puede efectuar en estaciones de servicio preparadas para suministrar a vehículos con autogás. 

Este combustible se extrae como parte del refino del petróleo o a partir de yacimientos de gas natural. Su estado a temperatura ambiente y a presión atmosférica 1 es gaseoso. Para obtener líquido a presión atmosférica la temperatura del butano debe ser inferior a -0,5° C y la del propano a -42,2° C. En cambio, para obtener líquido a temperatura ambiente, se debe someter al autogás a presión, la cual es de aproximadamente 2 atmósferas. Su disponibilidad, ya que su tecnología de almacenamiento, distribución y consumo está plenamente desarrollada, es inmediata.

Ventajas
Si se compara el autogás con el diesel sus emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx) son inferiores en un 90% y las de partículas en un 97,5%. Otra de las ventajas de este combustible son las bajas emisiones de CO2 -considerado el principal culpable del efecto invernadero que provoca el calentamiento de la atmósfera-, y la reducción a la mitad en el nivel de ruidos respecto a los motores diesel. Un vehículo alimentado con autogás obtiene prácticamente los mismos rendimientos y potencias que con gasolina, todo ello a un precio mucho más bajo.

Estos son algunos de los motivos por los que los taxis de Madrid, entre otros colectivos, también quieren impulsar el uso de este carburante, como energía más limpia y eficiente. Su consumo contribuye a la sostenibilidad en la medida que ayuda a mejorar la calidad del aire de la ciudad. A las ventajas medioambientales y de diversificación energética se añade el ahorro económico que conlleva su uso. 

Según la Asociación de Operadores de Gases Licuados del Petróleo, la mayoría de los países de nuestro entorno apuestan por el autogás. La generalización de este combustible en el transporte público favorece el cumplimiento de las directivas sobre la calidad del aire de la Unión Europea. Además, si se extiende suficientemente, se hará realidad el empeño de la Comisión Europea para el año 2020 de que el GLP de automoción represente el 5% del total de la energía consumida en el sector del transporte en Europa.

Vehículos bi-fuel
Puede funcionar con autogás cualquier vehículo dotado de motor de explosión de encendido por chispa (motores de gasolina, no diesel.) Los llamados vehículos bi-fuel son capaces de utilizar indistintamente este GLP como carburante o gasolina, con una total seguridad.


Para que un vehículo pueda consumir autogás tiene que disponer de un equipo específico de almacenamiento y alimentación, que está formado principalmente por un depósito para el gas en estado líquido, un evaporizador, una red de tuberías, un dispositivo de inyección y una unidad electrónica de control. Algunos fabricantes de automóviles comercializan vehículos bi-fuel de serie a los que no es preciso realizar ninguna transformación.

El conductor decide qué combustible va a utilizar simplemente accionando un pulsador, sin necesidad de que el vehículo este esté parado y sin que se note ningú cambio en la conducción. Si uno de los combustibles se agota el motor pasa automáticamente a alimentarse con el otro.

Hay otros muchos vehículos, como las carretillas elevadoras, que pueden funcionar con un suministro de GLP. Este tipo de máquinas tienen un menor coste, mayor vida, se alimentan de un combustible más barato, tienen menos gastos de mantenimiento, repostan en menos tiempo y gozan de mayor autonomía que las eléctricas. Frente a las carretillas de gasóleo, además de todo lo anterior, las de autogás son menos contaminantes y más silenciosas.

Por todo esto, puede concluirse que el uso de autogás como carburante permite importantes ahorros económicos y medioambientales.

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8 de enero de 2008


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