Proyectar, construir y gestionar de manera inteligente las instalaciones acuáticas de ocio y deportivas contribuye al ahorro de agua y energía.
Un ejemplo de cooperación con la naturaleza son las llamadas piscinas naturalizadas que, sin necesidad de ningún producto químico, consiguen que el agua siempre esté tan cristalina como la de un manantial.
Y es que el agua puede mantenerse limpia de forma natural utilizando exclusivamente plantas acuáticas y micro-organismos como depuradores. Depende de unos sistemas a otros, pero normalmente sólo es necesario establecer dos zonas separadas, una de baño y otra de regeneración, para que en este pequeño lago artificial sea todo un placer zambullirse.
Biofiltrado
Forma y dimensiones son factores decisivos para el buen funcionamiento del sistema de filtración biológico. El área donde tiene lugar el biofiltrado, por lo general, sólo resta un 20% del total de la superficie a la de baño. Ambas zonas deben estar separadas por una especie de muro. La flora y la fauna del entorno absorben las impurezas y bacterias perjudiciales que constituyen su alimento. Este sistema está muy implantado en Europa central.
En cuanto a su coste, las piscinas naturalizadas pueden cimentarse y revestirse por un precio incluso inferior al de las convencionales. Además, el gasto en mantenimiento es luego casi nulo. Ciertos microorganismos se encargan de limpiar continuamente el agua y eliminan todas las sustancias contaminantes, consiguiendo de esta manera de alcanzar un equilibrio biológico. Las plantas que crecen a la orilla del agua favorecen la depuración a través de sus raíces.
Aunque meramente se trata de conseguir un equilibrio de la vida en el agua, es importante asesorarse para obtener buenos resultados y contar con todo el respaldo posible de la profesionales en esta tecnología. Las instrucciones deben quedar muy claras. Bien es cierto que solamente son necesarios unos mínimos cuidados en primavera y otoño. En verano la frecuencia de las operaciones que se han de realizar aumenta un poco, hasta una vez por semana.
Las piscinas naturalizadas permiten una gran variedad de diseños. La construcción de estos espacios naturales provistos de agua se integra arquitectónicamente de forma interesante dentro de cada jardín. Son ecosistemas vivos y cada proyecto se diseña especialmente para adaptarlo al entorno y a sus usuarios. En ellos se pueden crear pequeñas cascadas. Una buena idea consiste en que fluya el agua y circule para ser biofiltrada gracias a los microorganismos y plantas. El diseño de cada zona sólo tiene como límite el de la imaginación de los profesionales paisajistas o de los arquitectos bioclimáticos. Las plantas acuáticas dotan de nuevos atractivos a la piscina, ya que pueden ser flotantes o sumergidas a bajo nivel, e incluso las hay aromáticas de agua.
Energía solar
La piscina naturalizada reproduce la biología acuática en un entorno estable. Para la depuración del agua, como se ha dicho, se utilizan plantas y microorganismos acuáticos. Por otro lado, los nuevos avances permiten el calentamiento del agua de las piscinas con energía solar, incluso con suelo radiante. Combinando ambas técnicas, el biofiltrado y la energía solar, se puede controlar y mantener la temperatura óptima para que plantas acuáticas y microorganismos hagan mejor su trabajo. De esta forma también se alarga considerablemente la temporada de baño.
No obstante, la mayoría de las piscinas consigue mantener limpia su agua utilizando productos químicos. Estos para ser comercializados han de obtener el visto bueno del Ministerio de Sanidad y Consumo, que realiza los informes de homologación pertinentes tras conocer su etiquetado, instrucciones e ingredientes activos, como alguicidas, desinfectantes, modificadores del pH, floculantes, etc.
Pero también es posible remodelar una piscina tradicional con depuración química, ya que las piscina naturalizadas pueden construirse de pocos metros cuadrados, con paredes verticales de piedra natural o de hormigón, con o sin revestimiento de madera.
No hay que perder de vista que el ahorro de agua es otra cuestión importante. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el consumo de agua doméstico supera los 170 litros por persona y día, y las piscinas, públicas y particulares, son grandes consumidoras del preciado líquido elemento.
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