La eficiencia energética no sólo atañe a los fabricantes de aparatos domésticos. De hecho, no es menos importante la suma de los hábitos de cada ciudadano. Si realizas un consumo energético eficiente que tenga en cuenta el ahorro, tu contribución no tiene precio.
La energía proporciona bienestar y desarrollo económico. No obstante, es preciso rebajar las emisiones y el ahorro energético es uno de los objetivos. Además, alcanzarlo no tiene por qué afectar negativamente al confort ni a las actividades cotidianas. Sólo hay que definir en cada hogar estrategias de ahorro individuales. Y no es difícil conseguirlo. Pero, para pasar de la teoría a la práctica con buenos resultados primero hemos de conocer algunos aspectos.
Aspectos básicos
En primer lugar, eficiencia energética es una reducción del consumo energético capaz de mantener los mismos servicios. Es decir, tal y como se ha apuntado, sin disminuir nuestro confort ni calidad de vida.
Los edificios consumen cerca del 40% de la energía, y su ahorro potencial supera el 20%. Por ello, vivir en una casa capaz de ahorrar energía de forma pasiva es clave a la hora de intentar rebajar el consumo. El óptimo rendimiento de las instalaciones térmicas y la eficiencia de la iluminación son dos apartados determinantes. Mecanismos de regulación y control de temperatura, sensores de detección de presencia o sistemas de temporización son dispositivos que te ayudarán a asegurar su eficiencia. Tampoco debes olvidar la inspección periódica del circuito de la calefacción y la caldera. Puedes ahorrar hasta un 20% con un buen mantenimiento de la instalación. La temperatura idónea para no pasar frío es de 20º C y por cada grado de más gastarás hasta un 5% más de energía.
Las persianas evitan pérdidas, lo mismo que las ventanas de doble o triple acristalamiento. Por el día es mejor tenerlas subidas para aprovechar al máximo el calor del sol. Ten en cuanta que, si pintas las habitaciones de colores claros, al ser más luminosas, necesitarán menos luz artificial. Los tubos fluorescentes consumen una cuarta parte que las bombillas incandescentes y tienen una duración mayor, bien es cierto que al encenderlos gastan más que otro tipo de bombilla. Por eso, es mejor que los dejes encendidos si no vas a abandonar la habitación durante más de veinte minutos. Por otro lado, sólo debes colocar lámparas de gran potencia donde necesites una luz puntual sobre algún objeto. Las bombillas de bajo consumo gastan entre un 60 y un 80% menos que las halógenas.
Suma de pequeños detalles
Una vez resueltas las prioridades del hogar en cuanto a la eficiencia energética, debes prestar atención a los pequeños detalles. La suma de todos ellos supone un gran ahorro energético. Así, por ejemplo, en invierno, es suficiente con ventilar la vivienda durante diez minutos.
El frigorífico es el electrodoméstico que más consume. Si es el momento de adquirir uno nuevo, al igual que en el resto de los aparatos, te aconsejamos que compres un modelo que lleve la etiqueta energética A, que son los que mejor aprovechan la energía. Otra sencilla recomendación es dejar enfriar los alimentos antes de introducirlos en el congelador, así como abrir la puerta lo menos posible. La escarcha nunca debe superar el medio centímetro.
Otro de los aparatos que más energía consume es la plancha. Por ello, en cada sesión de planchado conviene planchar la mayor cantidad de ropa posible. El televisor también consume mucho. Procura que permanezca apagado cuando nadie lo vea, y mejor apagado del todo, igual que cualquier otro aparato eléctrico, y no en el modo de espera si va estar sin encenderse durante varias horas.
La manera más eficiente de utilizar la lavadora es programándola a la menor temperatura posible, puesto que el 90% de la energía que gasta se destina a calentar el agua. Ni que decir tiene que es mucho más eficiente llenarla de ropa al máximo de su capacidad. En cuanto al centrifugado, el de alta velocidad es más eficaz, reduce el tiempo de secado y prácticamente consume lo mismo.
Tampoco todas las baterías de cocina aprovechan igual el calor. Las mejores son las sartenes y cazuelas con fondo difusor, así como la olla a presión, que ahorra tiempo de cocción y, por tanto, energía. Otro consejo es apagar los fuegos unos minutos antes de acabar la cocción para aprovechar el calor residual.
También es conveniente que apagues el ordenador cuando vayas a dejar de usarlo durante más de una hora y que tengas en cuenta que el modo "pantalla negra" consume mucho menos que el resto de los salvapantallas. Y así, un largo etcétera de pequeños gestos que de ahorro y correcto mantenimiento de todos los aparatos. Observa las normas de uso recogidas en las instrucciones; son útiles, tanto para el ahorro energético como por seguridad.
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