
La proliferación excesiva de residuos es consecuencia de procesos productivos de escasa eficiencia, de la fabricación de productos que no perduran y de una forma de consumo insostenible. El volumen de residuos generados refleja el grado de eficiencia de una sociedad.
Se hace preciso adquirir una conciencia de selección y recuperación. Porque en los residuos domésticos que se producen en la actualidad existen cantidades de determinadas sustancias peligrosas que pueden provocar efectos nocivos sobre el medio ambiente y la salud humana.
Por ello, las políticas europeas de gestión de desechos han establecido una jerarquía que, en primer lugar, pretende una reducción de la generación de residuos.
A continuación contempla la reutilización y el reciclado de la basura junto con la recuperación de energía y la eliminación final de los residuos.
Los ciudadanos, como generadores de residuos, son protagonistas de una mejor gestión a través de múltiples acciones; una primordial es la separación correcta de los diferentes tipos de residuos del hogar y su posterior depósito en el sitio adecuado.
Paso hacia el reciclaje
Para todo aquello que no se puede depositar en los contenedores se han creado los puntos limpios, centros de recogida de residuos para los que no existe un contenedor específico en la vía pública. Estos puntos limpios forman parte importante de este engranaje, en la medida de que conforman el siguiente paso al reciclaje de los hogares.
Hay desechos domésticos como los electrodomésticos o los escombros que no deben arrojarse al contenedor normal. Los sitios más adecuados para depositarlos son esos centros de recogida gratuita que son los puntos limpios, también conocidos como áreas de aportación, eco parques, garbigunes en el País Vasco o deixalleries en Cataluña.
Normalmente hay que llevar los residuos personalmente hasta estos lugares gestionados por instituciones o empresas privadas designadas por ellas. Se trata de recintos controlados. No son vertederos y tampoco son almacenes: los productos recogidos son enviados luego a centros donde son tratados o reciclados. Por lo general están dotados de diversos contenedores, de distintos tamaños y formas según el residuo que van a albergar.
Residuos aceptados
Con el sistema de recogida selectiva a través de puntos limpios se consigue aprovechar parte del material procedente de los residuos sólidos urbanos reciclándolos directamente. De esta forma se obtiene un ahorro de materias primas y se reduce el volumen de residuos. Además, se trata de una actividad generadora de empleo.
Por estos motivos es importante erradicar el vertido incontrolado de las basuras que se generan en los hogares, tanto si se trata de residuos voluminosos como de elementos peligrosos.
Este tipo de instalaciones no reciben residuos industriales. Por esta razón se fijan unas cantidades máximas de vertido por persona y día. Existen algunas diferencias entre los residuos aceptados, pero habitualmente pueden llevarse a estos recintos de gestores autorizados desechos como ropa usada, electrodomésticos, envases de gran capacidad, muebles, restos de poda, puertas, marcos, escombros, colchones, somieres, aceite de cocina usado, aceite usado de automoción, pilas, baterías de automóvil, recipientes de materias tóxicas o peligrosas, tubos fluorescentes, ordenadores, televisores, etc.
Para un correcto funcionamiento de los puntos limpios, los ciudadanos han de llevar los residuos previamente seleccionados y han de colocarlos en los contenedores apropiados.
Para resolver sus dudas los usuarios pueden consultar a los operarios o llamar previamente al 010 -teléfono de atención ciudadana-, donde les informarán de los horarios de estas instalaciones de recogida selectiva y la mejor manera de desprenderse gratuitamente de algunos residuos domésticos. La mayoría de los puntos limpios abre de lunes a viernes de ocho de la mañana a ocho de la tarde, y los sábados, domingos y festivos de nueve a dos.
Algunos ayuntamientos disponen de un servicio de recogida de enseres, por ejemplo, que evita a los vecinos el traslado con sus propios medios de transporte. También hay comunidades autónomas y diputaciones que han habilitado puntos limpios móviles a disposición de las localidades más pequeñas para que puedan depositar en ellos los residuos que generan.
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