
El uso de papel reciclado es una opción ecológica y económica beneficiosa para todos.
Teniendo en cuenta que se consume por término medio unos 150 Kg. de papel por persona y año y que en el proceso de producción de papel no solo se invierte una gran cantidad de madera, sino que también se consumen miles de litros de agua, KW de energía y productos químicos altamente contaminantes, el hecho de consumir papel reciclado no sólo ayudaría a reducir la tala de bosques, sino que también se ahorra agua, energía y disminuiría la contaminación del aire y del agua. Además, consumiendo más madera de la necesaria no sólo se hace daño al árbol sino a todo un ecosistema perteneciente a un bosque.
El tono oscuro del papel reciclado no significa que sea de mala calidad, simplemente quiere decir que no se han usado componentes químicos para tal fin. De todos modos hay otro tipo de papel, el papel ecológico, que garantiza que el material químico usado para su blanqueo no es dañino para el medio ambiente. Estos productos vienen etiquetados como «papel ecológico 100%» y aseguran no solo que ese papel se ha obtenido de papel usado sino que además los blanqueadores utilizados no son perjudiciales para el medio ambiente.
Otro desmentido del papel reciclado: puede ser tan duradero y resistente como aquel que viene directamente de fábrica y existe un papel reciclado para todos los tipos de usos, perfectamente válidos desde el punto de vista higiénico y de salud.
Una buena idea para nuestra economía domestica y para que los niños empiecen a apreciar el valor del dinero y a cuidar el medio ambiente es fabricar en casa o papel reciclado casero. Después se puede utilizar para notas telefónicas, la lista de la compra, para que dibujen los niños o hagan manualidades.
El proceso
1.- Antes de nada hay que asegurarse de que el papel que se va a utilizar está libre de grapas, celo o cualquier otro elemento que pueda estropear el resultado deseado.
2.- Rasga el papel para hacerlo trocitos, cuanto más pequeños mejor, sin necesidad de que sean simétricos. Vale todo tipo de papel; de periódico, blanco, de colores..., siempre que no esté plastificado, no sea papel de calco ni de impresión de calor.
3.- Echar el papel troceado en un balde y por cada parte de papel poner dos de agua. Si el papel tiene tinta el agua deberá estar muy caliente para facilitar su desaparición.
4.- Coger el papel ya húmedo y echarlo en una batidora para que se triture bien hasta obtener una pasta. Los niños pueden hacerlo bajo la supervisión de un adulto. Si se quiere personalizar el papel se puede añadir pétalos de flores, trocitos de papel de seda de colores o incluso purpurina o agua de colonia para darle aroma.
5.- Para el siguiente paso es necesario un tamiz, que se puede construir personalmente con una vieja caja de madera y una redecilla haciendo de base o bien colocando cuatro listones que nos den el tamaño del papel deseado. Colocar el tamiz sobre una baldeta, ya que al llenarlo con el papel húmedo el agua se irá escurriendo por la redecilla metálica. Extender bien el papel, con la ayuda s de una espátula, para que quede lo más liso posible. Colocar una bayeta encima y apretar para que expulse todo el agua que le sobra.
6.- Una vez que haya perdido bastante agua estará listo para la prensa, que también se puede construir con dos láminas de madera y unos tornillos. Para ahorrar trabajo se puede separar varias láminas de pasta de papel con una tela y prensar dos o tres a la vez.
5.- Una vez prensadas las láminas ponerlas a secar, dejándolas al lado de una ventana o pasando la plancha para que el proceso sea más rápido.
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