El lejano oriente está cada vez más cerca. La comunicación global pone al alcance de todos culturas antes desconocidas para muchos. Así, las enseñanzas orientales, su cultura y formas de vida interesan cada vez más en el mundo occidental.
Los principios del feng shui, el arte floral japonés, Ikebana, o incluso su gastronomía con el sushi como referencia indiscutible, son algunos de los aspectos que más interesan. ¿En qué consisten todas estas referencias? Ahí van algunas claves.
Feng Shui, energía y decoración
El feng shui, traducido como viento y agua, es una práctica de origen chino que interpreta la energía del espacio y el tiempo en la naturaleza con el fin de crear el máximo de armonía entre las construcciones humanos y su entorno. En lo que a la decoración se refiere, busca redistribuir el mobiliario de una casa, o de las habitaciones concretas creando corrientes positivas de energía para llegar a un ambiente armónico. Esta armonía dependerá de cómo se coordine la luz, las plantas, el agua y los objetos.
En este sentido, la energía ha de fluir libremente, y si esto se impide perjudicará el buen desarrollo de las tareas cotidianas. Si la energía se mueve demasiado lenta, o se estanca resta vitalidad, y si por el contrario lo hace demasiado deprisa, desconcentra, crea malestar, preocupaciones etc.
¿Y cómo se traduce esto en la decoración del hogar? Pues es más fácil de lo que parece: el Feng Shui recomienda sencillez en la decoración, a menor cantidad de muebles y objetos, mayor armonía, ya que un sitio muy “cargado” absorberá demasiado la atención de los visitantes y, por tanto, su energía. El Feng Shui recomienda utilizar plantas a la entrada de la casa, y colocar colgantes musicales suaves para “atrapar” la energía chi. Por otra parte, la luminosidad es otro aspecto fundamental ya que afectará a nuestro estado de ánimo, por ello se recomienda utilizar luces claras en lugares de mucha actividad y más tenues en las áreas más íntimas.
Por ejemplo, la cama del dormitorio se colocará de modo tal que se pueda ver la puerta y a todo el que entre, lo cual ayuda a proporcionar un sueño tranquilo. Además, los sillones y muebles de una sala quedarán dispuestos de tal modo que se logre un ambiente agradable que invite a la conversación y proporcione una estancia agradable al visitante.
Ikebana: arte floral
El Ikebana es un arte floral japonés muy antiguo, que nace de una antigua tradición que tenían los budistas chinos de hacer ofrendas florales a Buda. Este arte, que ha permanecido hasta la actualidad, consiste en la composición de motivos decorativos mediante flores, ramas, semillas o frutos. Si bien su finalidad estética es muy importante, no se debe olvidar que se utiliza como método de meditación y reflexión sobre el paso del tiempo, por lo efímero de las obras que se construyen.
El ikebana tiene muy presente el diseño; color, forma, textura y línea tienen que ser armónicos.El color y la forma vienen dadas por la propia naturaleza del elemento escogido, aunque con la creación de las escuelas modernas, dicha naturaleza puede modificarse. La textura viene determinada por la superficie de los materiales usados. La línea se expresa por las ramas que tiene dicha composición. Todos estos detalles son imprescindibles para hacer una buena obra de ikebana.
Sushi, el rey de la gastronomía
Pero si hay algo que represente al mundo de Oriente es su receta culinaria más conocida; el sushi. Prepararlo es todo un arte, y se necesitan para ello algunos utensilios específicos: un makisu, o una estera de bambú usada para hacer los rolls, una paleta de madera llamada shamoji, que sirve para revolver el arroz con el vinagre. Otros utensilios más sofisticados y que pueden ser sustituidos por útiles similares existenten en la cocina occidental son: un fukin (trapo de cocina, usado para tapar el arroz listo mientras se enfría), un hangiri (pequeño barril de madera donde se coloca el arroz para mezclarlo con el vinagre) y un cuchillo japonés (hocho) para cortar el pescado.
En cuanto a los ingredientes, es necesario el arroz de sushi, vinagre de arroz, algas nori, wasabi (pasta de rábano picante que se consigue preparado o en polvo), agua, salsa de soya (japonesa pues la china muchas veces es más densa y oscura), semillas de ajonjolí, jengibre encurtido, pescado fresco y vegetales como cebollín, pepino y aguacate.
A la hora de cocinarlo la preparación del arroz es lo más importante; debe quedar con una consistencia un poco pegajosa que garantice que al armar los rollitos no se desbaraten. Se debe extender el arroz en la estera de bambú y colocar encima una lámina de nori ligeramente humedecida (si se prefiere también se puede colocar primero el alga y luego el arroz). Después se coloca en una hilera el pescado y el resto de ingredientes que se vayan a utilizar. Con la ayuda de la estera se hace un rollo que después se cortará en ruedas con un cuchillo bien afilado.
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