
Una especialidad de patinaje vertiginoso que consiste en descender por una cuesta a la máxima velocidad utilizando únicamente unos patines en línea. En España ya cuenta con algunos seguidores. Su origen se remonta a las míticas colinas de San Francisco.
Deslizarse sobre unos patines por una colina o pendiente a una velocidad de vértigo de
más de 80 km/h es el objetivo de esta modalidad deportiva conocida como Inline Downhill o patinaje de descenso. Se trata de una variante del patinaje en línea en la que el desafío, el riesgo y la aventura son las cualidades indispensables que se han de reunir quienes deseen practicarlo y convertirse de este modo en todo un roller profesional.
Aunque sus orígenes no se conocen con total exactitud, probablemente su aparición tuvo lugar en California a mediados de los ochenta como consecuencia de un desafío de dos pandillas de adolescentes, que apostaron por quien era capaz de bajar más rápido las colinas de San Francisco. Este reto entre jóvenes sentó el inicio de una práctica de descenso por puertos de montaña y pendientes sin frenos. No obstante el resultado de esta carrera no fue muy positivo: dos de los corredores que participaron acabaron en urgencias tras chocar con un turismo.
Expansión a otros países
Desde entonces, la afición por esta actividad sobre ruedas ha tenido un gran número de adeptos, especialmente en Estados Unidos, de donde se ha exportado a diversos países europeos como Holanda, Suiza y Francia.
En España, todavía no ha tenido una gran acogida: apenas se organizan competiciones
por lo que los aficionados tienen que conformarse con pequeñas exhibiciones en circuitos cortos.
Equipo necesario
Los patines en línea estándar, sobre los que se efectúa la bajada a gran velocidad, son imprescindibles en la práctica de esta disciplina.
También resulta de vital importancia proteger el cuerpo ante posibles golpes y caídas: casco, coderas, rodilleras y protecciones para el torso, principalmente. La indumentaria debe ser cómoda y flexible.
Consejos y precauciones
Tener cierta experiencia como patinador, resulta fundamental antes de lanzarse a la aventura del Inline downhill. Hay que ser precavido, ya que la capacidad de frenado de un patinador en línea es muy reducida, en concreto, es tres veces menor que la de un ciclista, por lo que el riesgo y el peligro de descenso se incrementan. Es necesario conocer a la perfección la técnica de frenado para evitar incidente desagradables.
Respecto a los escenarios más propicios para efectuar estos descensos, los aficionados se trasladaron muy pronto de las calles de las ciudades a entornos más rurales, especialmente a carreteras comarcales o locales para evitar así posibles colisiones con peatones y vehículos.
Entre las modalidades con mayor acogida dentro del Inline Downhill se encuentra el Four X, un increíble espectáculo en el que cuatro patinadores descienden al mismo tiempo por una pendiente para conseguir llegar los primeros a la meta.
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