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Yoga, un remedio contra el estrés
Yoga

Está considerado como una de las mejores terapias para combatir el estrés y la ansiedad. Millones de personas lo practican en todo el mundo para combatir problemas de salud y dolencias que afectan a la mente. Su nombre procede del sánscrito yuj, que significa unir, y es una filosofía que promueve el desarrollo de la autodisciplina y la conciencia de uno mísmo.

 
El estrés se conoce como el mal del milenio y lo cierto es que los rápidos ritmos de vida de la sociedad actual desembocan frecuentemente en estados de tensión nerviosa y provocan que muchas personas padezcan unos niveles de agotamiento a los que no son capaces de hacer frente.
 
Otras, sin embargo, recurren a técnicas de meditación como el yoga para poder reducir estos estados depresivos y muchas veces se utiliza como complemento de un tratamiento.
 
El yoga es una disciplina milenaria originaria de la India que trabaja la mente, el cuerpo y el espíritu. Desde sus orígenes su influencia fue profunda en toda Asia y así podía encontrarse un yoga hindú, budista o tibetano.
 
A través de los descubrimientos realizados por los yoguis a lo largo de la historia, se han sistematizado los diferentes sistemas de yoga tradicionales. Según sus creencias, religión y salud están íntimamente unidas, de forma que sanar el cuerpo implica sanar la mente.
 
A Occidente ha llegado como una opción para mejorar el equilibrio emocional y mental. Existen distintos tipos, algunos más estáticos y otros más dinámicos. El Raja Yoga se enfoca más hacia la mente mientras que el Kundalini Yoga es el del movimiento, un método para despertar, conocer y desarrollar la consciencia.
 
Pero la forma más popular es el Hatha Yoga, que se sirve del cuerpo como instrumento de bienestar y perfeccionamiento. Fortalece y tonifica el sistema muscular, además de relajar el sistema cuerpo-mente.
 
Relajación integral
A través de esta práctica se pueden lograr beneficios fisiológicos, siempre en función del estado físico y mental de quien se ejercita, el tipo de alimentación que sigue o si padece algún tipo de enfermedad. La técnica del yoga produce un cambio energético que modifica el funcionamiento del organismo y lo equilibra.
 
El yoga trabaja sobre los chakras, que son centros de energía localizados en determinadas partes del cuerpo. Trabajando sobre estos puntos, se armoniza la zona y se permite que la energía fluya. Una de las claves fundamentales sobre las que se basa es la regulación de la respiración, que ayuda a tranquilizar la mente y obtener una mayor concentración para realizar las posturas.
 
Se deben realizar inhalaciones profundas hasta sentir que el abdomen se llena de aire y luego exhalar despacio. De esta forma el aire llega hasta la parte baja de los pulmones y se ejercita el diafragma. Los expertos siempre insisten en la importancia de realizar las posturas con su correspondiente respiración y concentración.
 
Para ejercitar el Hatha Yoga se necesita un espacio amplio y algunos objetos como colchonetas, sogas, una barra fija y música, todo en un ambiente que permita la concentración y la comodidad de movimientos.
 
Las sesiones consisten básicamente en una serie de posturas, técnicas de relajación, ejercicios de concentración, todo ello controlando la respiración y culminan con unos minutos de meditación.
 
El yoga se realiza descalzo, porque las posturas suelen trabajar los músculos del pie y hay que conseguir posiciones que no son fáciles de hacer si se está calzado.
 
Influencia de las ásanas
Cada ásana (postura) sirve para estimular la circulación en una zona específica del cuerpo y mejorar así las condiciones de músculos y órganos internos. Existen miles de ásanas combinables entre ellas y también pueden aplicarse en la vida cotidiana, por ejemplo para corregir posturas inadecuadas en el trabajo.
 
Estas posturas se desarrollaron para estimular el flujo del prana, la energía que da la fuerza de la vida y que se activa por determinadas posturas corporales que estimulan principalmente a las glándulas endocrinas.
 
Los asanas influyen en la vida de las personas y las sensaciones asociadas al yoga, como la paz mental, la relajación y la facilidad de movimiento corporal, y acompañan a quienes lo practican, ayudándoles a disminuir las tensiones del día a día e incluso a disfrutar de un sueño relajado durante la noche.
 
Por lo general, las clases de yoga se dividen en varias fases. En una primera parte se realizan estiramientos para calentar el cuerpo y tomar conciencia de sus diferentes partes. A continuación se ponen en práctica las ásanas que aportan beneficios para el cuerpo  y se controla la energía a través de la respiración, finalizando con una relajación integral del cuerpo y la mente.
 
Este punto es tan importante como el ejercitar previamente las posturas y debe hacerse relajando los músculos de cada parte del cuerpo, de forma que también la mente reposa y se consigue una sensación de paz interior.
 
Todo esto lleva mucho tiempo y práctica, y el proceso hacia una flexibilidad total debe realizarse gradualmente, sin forzar al cuerpo y llevándolo suavemente hacia las posturas deseadas.

18 de abril de 2006


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