
El acabado barnizado en los muebles de madera es perfecto para protegerlos de cualquier agente externo y para que la madera se conserve como el primer día.
Existen dos tipos de barniz, los de alcohol o goma laca y los de aceite o sintéticos.
Aquí van algunas pautas para saber cuándo y cómo deben emplearse unos u otros. El barniz es una disolución de una o más sustancias resinosas en un líquido que al aire se volatiliza o se deseca. Se emplea sobre pintura, madera y otros objetos para preservarlos de la acción de la atmósfera, del polvo, etc., y para que adquieran lustre. Esta es la definición facilitada por la Real Academia Española, que aclara con exactitud el significado del término y que deja ver la importancia de este acabado para contribuir a la perfecta conservación del mueble.
Los dos grandes tipos de barniz son los de alcohol o goma laca y los de aceite o sintéticos. Los primeros ofrecen más ventajas que los segundos, pues admiten retoques posteriores en caso de desperfectos o golpes, mientras que con los de aceite, cualquier fallo o reparación es más complicada y casi siempre hay que rebarnizar la pieza nuevamente.
La elección de uno u otro barniz depende del tipo de mueble. La goma laca se utiliza para el mobiliario de más categoría al que no se le da un uso frecuente, y principalmente para barnizar madera de roble, nogal u otras maderas nobles. El barniz al aceite o sintético es idóneo para la madera de pino, es decir, para muebles que tienen más uso, como los de estilo rústico por ejemplo.
Ambos tipos de barnices se encuentran en droguerías y tiendas de pintura y de los dos se ofertan distintas gamas que proporcionan diferentes acabados. Las propuestas son muy diversas y se adaptan a todos los muebles y a todos los bolsillos.
Aplicación con goma laca
Pese a que las denominaciones en el mercado son variadas, existen dos grandes grupos de este barniz: el extra, que presenta escamas de color amarillo casi transparentes y con el que se obtienen los acabados más refinados; y el normal, de color más oscuro y más barato que el anterior.
La aplicación del barniz es la misma en ambos casos, se realiza con muñequilla y antes de comenzar el proceso, la madera ha de estar completamente limpia, para lo cual habrá que decapar o lijar si es necesario. La muñequilla se hace con un trozo de algodón (del tamaño de una nuez) que se envuelve en un trapo de algodón (vale un trozo de sábana vieja) y que se fija con una goma elástica.
El barniz se prepara con un litro de alcohol de 95º y 150 gramos de escamas de goma laca, que se desmenuzan hasta que queden disueltas por completo. Se mezcla y se agita el preparado hasta conseguir un líquido homogéneo.
Antes de comenzar a barnizar el mueble, conviene experimentar con una tabla pequeña. Una vez listo el barniz, se impregna en él la muñequilla, se escurre bien y se empieza a aplicar; hay que dar varias manos para que se empiece a notar el efecto, algo que no alarga la operación porque el barniz se seca en unos minutos. A las cinco o seis manos, es aconsejable esperar más tiempo en las aplicaciones posteriores, ya que con más capas el secado es más lento.
Tras ocho aplicaciones se empiezan a ver los resultados, por lo que conviene dejar el mueble unas doce horas para que la superficie se seque completamente y se endurezca. Después se pasa una lija de grano fino, se pule la superficie, se limpia, y se barniza nuevamente distanciando las aplicaciones hasta que se logre el acabado deseado (con cinco manos más será suficiente). Ante posibles desperfectos posteriores, sólo hay que limpiar con alcohol la zona dañada y barnizar nuevamente.
Aplicación con barniz al aceite
El barniz al aceite o sintético es el más apropiado para cubrir muebles a los que se da mucho uso. Hay varios tipos de este producto en función del acabado que se quiera obtener. Así, pueden ser mates, satinados o brillantes, con color o incoloros y con poliuretano o sin él.
Esta cobertura se puede aplicar con brochas, rodillos y pinceles (la limpieza de los mismos exige aguarrás), con pistola o con muñequilla, siendo ésta última la que proporciona mejores resultados.
El proceso de barnizado es similar al anterior, si bien el barniz sintético tarda más en secar que la goma laca, por lo que habrá que dar menos manos y esperar más tiempo entre unas y otras. Cuatro o cinco aplicaciones serán suficientes y habrá que pulir la superficie con lija de grano fino después de cada mano. Se notarán los efectos del barniz cuando la superficie comience a estar pegajosa. En este caso, hay que dejar de frotar y esperar a que el mueble se seque por completo. Este acabado presenta una capa final que se asemeja al encerado.
Con este tipo de barnices, es complicado hacer retoques posteriores en caso de desperfectos, y habitualmente la opción más adecuada es limpiar bien la superficie (lijar o decapar) y volver a barnizar.
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