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Una casita en un árbol

Para un aficionado al bricolaje, hacer una casita en un árbol puede ser todo un reto, pero a veces, es mejor sustituir el árbol por un buen matorral o arbusto.

La opción del árbol es adecuada si se dispone de uno que tenga buen porte, que sea firme y que ofrezca seguridad al usuario. Se puede partir de una base que rodee el árbol, realizada en tablas de pino tratado, colocando los ángulos hacia el el árbol e intentando dañarlo lo menos posible al poner los clavos. No hay que olvidar que se trata de un ser vivo y que todo lo que se le clave, le produce dolor. Por ello, muchos especialistas prefieren colocar la base de la casita sobre cuatro postes que se sujeten al suelo. De esta forma, no habrá que agujerear las ramas ni el  tronco del árbol. 

La configuración de la casita es variable. Lo importante es montar un buen armazón o esqueleto, que puede ser de madera, hierro o acero, y a partir del mismo, habrá que levantar el alzado, que puede formarse igualmente con materiales diversos. Lo más aconsejable es trabajar en los paneles de las paredes por separado y subirlos posteriormente e instalarlos en su lugar. Si se toman bien las medidas no habrá  problemas para encajarlos y realizar correctamente las uniones de las
esquinas. 

Los materiales necesarios para la casita son: madera (en planchas y listones), ramas, cuerda gruesa, tela para cortinas, tejas, bisagras, clavos y tornillos. En cuanto a las herramientas, las más útiles serán: martillo, tenazas, un juego de destornilladores (preferiblemente eléctricos), serrucho, taladro y lijadora. 

Antes de lanzarse al proyecto, conviene realizar un boceto o esquema sobre papel, en el que se detallen los pasos a seguir, los materiales y los instrumentos precisos. Después, el usuario deberá valorar su capacidad para afrontar el reto, pues si se siente inseguro, lo mejor será contar con la asesoría de un experto o encargar el trabajo a una empresa especializada. Hay fabricantes que construyen diferentes modelos de casas de madera y otros materiales que se montan en poco tiempo en el interior de la copa de un árbol. Las casitas se convierten en refugios para los pequeños o en estudios para la familia. 

Una casa en un arbusto
Construir una casita en un arbusto puede ser una buena idea. Resulta más sencillo que la propuesta del árbol y pueden colaborar los más jóvenes en su realización. 

Según el proyecto de un grupo de amigos que ha construido una en un matorral oculto del parque La Dehesa de la Villa (Madrid), hay que colocar dos palos grandes en forma de L sobre el matorral, de manera que se descubra un ángulo de 90 grados. En él se va poniendo bambú de la siguiente forma: primero se colocan dos piezas de bambú en el ángulo. Luego otras dos, pero en esta ocasión deben quedar rectas respecto al ángulo y deben atravesar los palos anteriores, uno por encima y otro por debajo. Más tarde se coloca en el suelo un palo grande o un bambú en vertical. Hay que lograr que quede lo más rígido posible. Se apoyan los palos dispuestos anteriormente y se repite la operación hasta formar parte del techo (excepto el área en la que se ha puesto un palo en vertical). 

Se ha logrado ya una zona del techo. Hay que repetir el trabajo con las cuatro esquinas del cuadrado que forman los matorrales, y después se unen por encima. El techo se remata con hojas y las que sean demasiado grandes y cuelguen hacia abajo, se pueden recortar. 

Quizás resulte un poco extraño empezar la casita por el tejado, pero es una buena opción y parece más sencillo que iniciar el trabajo a partir del suelo. Para las paredes, hay varias fórmulas: se pueden configurar con piedras o con madera. La primera propuesta es más fácil, pues se van colocando las piedras unas sobre otras y se tapan los huecos con adobe fabricado con hierba, paja, agua y limo a partes iguales. 

La casita está prácticamente terminada, sólo queda instalar el pavimento, que se puede hacer con tablas de madera, aprovechando una plancha o algunos listones que haya por la casa. Eso sí, si la madera no está tratada, habrá que lijarla bien hasta conseguir una superficie completamente lisa y suave al tacto.

6 de agosto de 2007


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