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Decoración tradicional chic

Es el nuevo rústico urbano, que consiste en incorporar mobiliario tradicional, y a menudo relegado a la casa de campo, en la vivienda de ciudad. Se logran atractivas estancias con este estilo, pero hay que saber mezclar. Aquí van las claves para conseguirlo.

El mobiliario y los objetos de antaño que casi siempre se trasladan a las casas rurales (las segundas residencias) pueden decorar ahora el piso de la ciudad. No se trata de una nueva tendencia sino de algo que los decoradores e interioristas han apuntado siempre: las piezas y muebles de calidad no pasan de moda y pueden adaptarse perfectamente a cualquier ambiente si se saben combinar. 

En un gran salón, por ejemplo, no desentonarán los armarios de madera oscura de hace cincuenta años, que pueden colocarse en alguna pared lateral y coronarse con una trepadora sobre maceta de barro. También funcionarán las consolas que adornaban los dormitorios en las décadas de los 30, los 40 y los 50, e incluso las de los 60 si se reviste la habitación de un toque pop. Estas consolas son perfectas para guardar la vajilla, la cubertería y los manteles, y sobre las mismas se pueden colocar fotos, velas o una bandeja (procedente de la colección de las abuelas) con licores y cristalería. 

Las consolas y los armarios antiguos van bien en los salones modernos, incluso si cuentan con sillas y mesas de diseño contemporáneo. También se pueden recuperar los viejos baúles, perfectos como mesas para delante del sofá, como mesillas de noche o en el recibidor; las alacenas, los cabeceros de forja, los bancos, los espejos barrocos, y por supuesto, las lámparas de araña, la pieza que más se demanda en los nuevos hogares, incluso en las grandes cocinas. Todos estos muebles y objetos rescatados de casas de familiares de generaciones pasadas lucen perfectos tal y como están. Su encanto radica precisamente en su historia y en su edad, por lo que no es aconsejable disimular sus años, esconder sus defectos o restaurarlos. Su valor está en su carácter y a veces en su decadencia. Hay que conseguir el equilibrio entre muebles viejos y nuevos con sentido común, apostando por los colores neutros en las paredes de las habitaciones y evitando los excesos. La mezcla de estilos y épocas es uno de los grandes triunfos de la decoración actual.  

Cocinas y baños 
En las actuales cocinas laboratorio, con islas y electrodomésticos punteros, se puede crear un rincón con mesa antigua de madera y sillas de enea o sillas de diseño. Quedará perfecto. La opción de los sesenta tampoco va mal, con estanterías de aluminio, banquetes altos en plástico, y pósters de la epoca. Los bancos de madera de las casas rurales, con cojines y almohadones, son un buen complemento si la cocina tiene amplitud. Las encimeras de mármol sobre muebles de estilo rústico, los cestos utilizados como contenedores y las alacenas no desentonarán con las pilas de acero inoxidables y con las griferías de monomando cromado. Los veladores del pasado serán una estupenda mesa auxiliar. La madera, el acero inoxidable, el mimbre, la piedra, el mármol y la cerámica son materiales que armonizan en cualquier cocina. Una apuesta arriesgada pero acertada son las lámparas de araña y de cristal. Van bien en cualquier habitación con techo alto, incluso en cocinas y cuartos de baño. En los baños, la combinación de paredes estucadas y duchas y bañeras de obra con griferías de vanguardia es espectacular. La simplicidad de los elementos de obra (encimeras, estantes…) y la fuerza de los elementos primitivos (bañeras y piletas de piedra) aportan personalidad a estas estancias. 

Las piletas de derribo para el lavabo crean un potente efecto de contraste en baños con revestimientos y sanitarios de diseño, que se puede completar con un espejo de los años 20, 30 ó 50. Estos espejos, que se pueden recuperar del hogar de las abuelas, vuelven ahora al primer plano de la actualidad, y uno de los lugares donde mejor encajan es el cuarto de baño. Los apliques de luz antiguos, enmarcando los espejos también son favorecedores.

Otra opción interesante puede ser conservar los saneamientos antiguos, lavabo, bañera, inodoro y bidet, e integrarlos en baños con revestimientos innovadores y estantes modernos. Banquetas, mesas auxiliares desgastadas y sillas de enea con toallas apiladas son elementos decorativos perfectos hasta en los baños contemporáneos.  Cuadros antiguos, fotos y recuerdos de familia, y objetos de épocas pasadas realzarán los aseos del nuevo siglo, en los que la mezcla de materiales será siempre un acierto. Vigas desnudas, cerámica, cristal, madera, piedra y elementos de obra dotarán de naturalidad a estas estancias, siempre que se huya de lo artificial y pretencioso y se apueste por la autenticidad. 

 

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1 de octubre de 2007


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