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Decorar reciclando
Moderna estantería

Son innumerables, variadas y divertidas las fórmulas para decorar el hogar sin desprenderse de un solo mueble. Con imaginación e ingenio, se puede reciclar, restaurar o reinventar cualquier objeto.

La primera máxima consiste en olvidarse de las tendencias, modas y estilos actuales, y abrir la mente a propuestas novedosas, originales y, sobre todo personalizadas. 

Porque con esta apuesta, la casa será la mejor y mayor mezcla de líneas decorativas de todos los tiempos y culturas. El secreto está en evitar la dispersión y la diversificación excesivas, es decir, en no caer en el caos con combinaciones disparatadas, y en incidir únicamente en las fusiones complementarias. Para empezar, cualquier mueble de calidad tiene un sitio en el hogar. Los armarios, consolas, cajoneras, alacenas, mesas, sillas, etc. de buen material siempre deben conservarse, aunque a veces puedan necesitar una capa de barniz, un acabado distinto, o un tapizado. Los muebles de menor calidad pueden reinventarse con nuevos envoltorios o con detalles que eliminen su pátina de desfase.

Las piezas favoritas
Las consolas, los armarios de mediados del siglo XX, las alacenas y las mecedoras son los primeros en el listado de los favoritos. Todos irán bien en los salones actuales, aunque sean ultramodernos, porque romperán la monotonía estilística con elegancia.

La consola será un lugar idóneo para colocar sobre ella una o un par de bandejas de plata con botellas, vasos y copas. Los armarios antiguos de madera, con espejo o sin él, podrán almacenar ropa de hogar y quedarán perfectos en cualquier salón o en un recibidor amplio. Si se adornan en la parte superior con una planta en tonos verdes, una figura alargada de corte tribal o un arreglo floral japonés que agudice la verticalidad, rebosarán buen gusto.

Las alacenas y las mecedoras son piezas vinculadas al ambiente rústico, pero funcionan bien en cualquier entorno, ya que son muebles con encanto propio. Las primeras buscan su hueco en los comedores y cocinas, mientras que las segundas tienen su sitio en los porches, dormitorios y salones.

Otros objetos recuperables que aportan gracia al conjunto son las lámparas de pie de la década de los 70, las mesas de comedor de materiales baratos, las estanterías y todo tipo de sillas y butacas.  Con las últimas, la renovación pasa por un cambio de tapizado y un nuevo acabado para la estructura. De esta forma, el mueble se transforma por completo sin necesidad de retirarlo de la circulación.

Las mesas de materiales económicos deben cubrirse con una tela de calidad sobre la que se colocará una cubierta de cristal, y las estanterías se pintarán de nuevo en otros tonos que armonicen con la decoración actual. Las lámparas de la década de los 70 se recuperarán a través de un cambio total de sus pantallas, que podrán pintarse o adornarse con los elementos textiles oportunos (festones, flecos, bordados, lazos y otros complementos). 
 
Pintar de nuevo, la mejor opción
La pintura es una alternativa muy válida para dar a un mueble antiguo o deteriorado un aire renovado. Sin embargo, es imprescindible valorar con acierto el tipo de pieza a recuperar y no revestir de pintura muebles fabricados en maderas nobles, porque sería un grave error. Este tipo de maderas de calidad han de mantenerse tal cual. La pintura es perfecta para el mobiliario de metal y de madera clara, como el chopo, el pino, el castaño, el abedul, etc.
 
La elección del tipo de acabado depende del gusto del usuario, ya que las tendencias en este sentido han ido variando en las últimas décadas, y en estos momentos todo vale si encaja en el lugar al que va destinado. Desde las pinceladas blancas hasta las coberturas mate de cualquier color, pasando por el decapado y el craquelado, todas las propuestas son sencillas de realizar y contribuyen a transformar la pieza por completo.
 
Una cubierta blanquecina se consigue con tintes ligeros de color blanco que se aplicarán con brocha en el sentido de la veta. El acabado mate lacado otorga uniformidad al objeto y logra un aspecto plástico y brillante, muy en la línea de los años setenta. El craquelado o desgastado se logra dando una capa de goma arábiga sobre la pintura cuando empieza a secar. El decapado consiste en un pintura mate pastosa que se emplea con brocha un mínimo de dos manos, y que cuando está seca requiere la aplicación de ligeras pátinas de cera específica para esta técnica.
 
Cualquiera de estos acabados es aconsejable para recuperar un mueble anticuado, pero no será conveniente empeñarse en hacerlo uno mismo si se carece de la seguridad y confianza necesarias. En este caso, lo mejor será dejar el trabajo al profesional y llevar la pieza a un taller de restauración.
 

11 de septiembre de 2006


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