Las antigüedades conforman un universo a caballo entre la decoración y el coleccionismo que ahora vive un momento espléndido.
Y que ha sabido enganchar a las nuevas generaciones de españoles. Además de embellecer las estancias por su calidad, su valor y su capacidad de adaptación a cualquier estilo decorativo, las antigüedades entran de lleno en el ámbito financiero al considerarse una inversión rentable en la actualidad. En España son ya diez millones de personas las que se consideran coleccionistas de arte y antigüedades, según los datos que maneja la organización de Feriarte, una de las exhibiciones nacionales más importantes, cuya trigésima edición se celebró a finales del año pasado en Madrid.
Daniel Cardani, presidente del comité organizador del certamen, confirmó el progreso de este sector y subrayó que “el nuevo cliente ya sabe lo que quiere, cuáles son los artistas destacados, sus mejores épocas e incluso sus precios, y en algunos casos ya va por delante nuestra”.
El dinamismo de este mercado se aprecia en las subidas de las cifras de negocio, que este año se estima en un 30%; en la alta revalorización de los productos, que se mantiene en un 10% anual, y en la llegada de compradores y aficionados cada vez más jóvenes, algo que está sucediendo en España y que sorprende gratamente a los expertos.
Del 21 al 29 de abril, se celebrará en Madrid (Ifema), la decimoséptima edición de Almoneda, un gran bazar en el que estarán presentes 230 almonedistas y galerías, con más de 30.000 piezas a la venta, con un mínimo de 50 años de antigüedad. Fuentes de la organización confirman que habrá un elevado porcentaje de mobiliario, complementos decorativos y obras de arte, piezas de los años 60 y 70, ropa de hogar, bisutería variada, bolsos y gorros vintage, lámparas, relojes y joyas isabelinas, entre otros objetos.
Testimonios del pasado
Según la opinión de algunos anticuarios, en este ámbito no existen modas y el verdadero aficionado sabe bien lo que busca y sabe que la principal premisa es que el producto tenga calidad. Eso es lo que diferencia a una pieza selecta de una mediocre.
A veces los decoradores devuelven el protagonismo a épocas olvidadas y rebajan la relevancia de otros periodos históricos, pero estos son comportamientos cíclicos del mercado, propios de la sociedad del bienestar. Partiendo de esta idea, se puede afirmar que en estos momentos, el siglo XX entra con fuerza y todos sus movimientos artísticos comparten sitio con los de épocas anteriores, sin llegar a desplazarlos. El Art Déco, que reúne estilos diferenciados en virtud del país de origen, es quizás el gran exponente en cuanto a mobiliario.
El actual eclecticismo en decoración, que permite la convivencia de distintos estilos en una misma estancia, valida la teoría de que un objeto de anticuario puede crear un potente efecto de contraste en un salón minimalista, rústico o repleto de muebles modernos. Habrá que aplicar buen gusto y acierto a la hora de ubicarlo, pero seguramente será el elemento que más impacte por su elegancia y su valor histórico.
Las más buscadas
A partir del gótico se empiezan a diferenciar estilos y épocas en el mobiliario, aunque existen objetos de civilizaciones precedentes, como la egipcia, la griega, la romana, la bizantina…, que también son importantes, pero más difíciles de encontrar.
El gótico (S. XIII-XVI) aporta muebles geométricos que suelen incorporar calados y policromías. En el renacimiento (S. XVI-XVIII) los trabajos se vinculan a la arquitectura, sobre todo en Italia, y se emplea frecuentemente la madera de nogal. De esta época es el plateresco español, un estilo religioso que se observa en los bargueños, los sillones fraileros y las mesas de lira.
El barroco (S. XVI-XVIII) supone el triunfo de las líneas curvas sobre las rectas porque aportan mayor dinamismo y expresividad. Con el neoclasicismo (finales del S. XVIII-principios del S. XX) se vuelve al clasicismo y a las líneas rectas. A este periodo corresponden los estilos Luis XVI, Revolucionario, Directorio, Imperio, Romántico y Rococó, en Francia; el Georgiano en Inglaterra, y el Bidermaier en Alemania. En el siglo XX, el Art Déco se impone como el más representativo.
Por tipos de muebles, los más solicitados son las sillas, butacas, sillones y chaise longe; las mesas de escritorio y de juego; las consolas, los armarios, los portones, las alacenas, los bancos, los biombos y los baúles.
Las joyas españolas, inglesas, francesas y asiáticas de distintas épocas y estilos son muy demandadas, al igual que los relojes franceses de la época Luis XVI y del Primer Imperio. Las alfombras españolas de los siglos XVI y XVII, los tapices flamencos del XVII y por supuesto las clásicas alfombras persas son del gusto de los coleccionistas, que también muestran predilección por los globos terráqueos ingleses y franceses de los siglos XVIII y XIX, entre otras piezas.
Lo + leído