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Domótica para prevenir riesgos en el hogar

Una de las claves de la domótica es detectar posibles averías o situaciones de riesgo en el hogar, como los incendios, las inundaciones o los escapes de gas. Estas funciones de los nuevos hogares digitales son las que más interesan al consumidor.

Pese a los avances del sector, que descubre anualmente nuevos dispositivos y sistemas para incrementar el confort en la vivienda, es la parcela destinada a la seguridad la que más demanda el consumidor. En ella, los servicios que más exige son las alarmas antirrobo y las soluciones que detectan escapes de agua, humos y fugas de gas, así como los mecanismos que alertan sobre las ausencias y las irregularidades en el retorno de las personas mayores y los niños. 

Todas estas funciones se pueden configurar en un único sistema, que permite la personalización y programación de los servicios, de forma que el mecanismo controle los diferentes dispositivos conectados a la red eléctrica, y avise ante la presencia de gas, de agua, de incendio u otras situaciones determinadas por el usuario.  

Se puede programar también la supervisión de personas dentro de un área concreta, de forma que se reciban señales de alerta en caso de que no exista movimiento en un periodo de tiempo concreto. Estas señales pueden conectarse a transmisores de emergencia dirigidos a las centrales de alarmas y son muy recomendables si en la residencia hay niños o personas mayores.  

Igualmente, la detección de incendios, inundaciones y escapes de gas se puede ampliar a un número elevado de puntos, cubriendo así todas las habitaciones de la vivienda, si es de gran tamaño, o todas las áreas, si se trata de un recinto con varias dependencias (jardín, pabellones y otras edificaciones). 

Generalmente, los dispositivos domóticos son compatibles con casi todos los sistemas de protección de incendios, robos, inundaciones y escapes de gas existentes en el mercado. De esta manera, si la vivienda posee ya alguno de estos sensores, se podrán integrar perfectamente en el sistema domótico. 

Los mecanismos “inteligentes” permiten al usuario conocer la llegada al hogar de las distintas personas que habitan en él, así como enviar mensajes de voz que el usuario puede grabar antes de dejar la estancia para que los familiares lo escuchen posteriormente, y oír después los mensajes de respuesta que estos le hayan dejado. 
Todos estas funciones se integran en dispositivos modernos, que incluyen diferentes caracteres e iconos así como teclas de emergencia y SOS. La gestión particular del consumidor se puede realizar desde teléfonos particulares y también es posible recibir señales periódicas de todos los sensores que estén dentro del área protegida para que se tenga constancia en todo momento de lo que ocurre en el domicilio.   

Llegar a todos los públicos
El reto actual de la domótica se relaciona con su capacidad para abandonar su inicial filosofía como concepto excesivamente vinculado a la tecnología. Sin desligarse por completo de la misma, pues es la base y el ingrediente principal de sus propuestas, la domótica debe acercarse progresivamente al usuario, creando sistemas y aparatos cada vez más sencillos y asequibles a cualquier bolsillo. 

Esta es la idea que destacó Miguel Sánchez, director general de la empresa de domótica Dilartec, en su conferencia impartida a los alumnos del III Máster en Domótica de la Universidad Politécnica de Madrid, el pasado mes de abril. En su charla, Sánchez subrayó “que el producto llega cuando el usuario se atreve a usarlo, porque entonces se genera la satisfacción deseable. Por ello, es importante que sea accesible económicamente”. 

Para lograr este objetivo, las empresas del sector deben apostar por una oferta variada de sistemas que responda a las necesidades específicas de los distintos tipos de consumidores. Los mayores, por ejemplo, son un colectivo idóneo para integrar las soluciones de seguridad en sus hogares, ya que pueden tener más despistes involuntarios en las labores domésticas (apagar el gas, asegurarse de desconectar la calefacción…) que los jóvenes, y al mismo tiempo se encuentran más indefensos frente a las situaciones de peligro. Para que la tercera edad se decida por un dispositivo domótico, este debe adaptarse a sus necesidades reales, y por lo tanto, ha de rechazar las  complicaciones y el exceso de códigos y claves. Es imprescindible facilitar a los mayores la compresión y el entendimiento de los nuevos mecanismos a través de iconos y dibujos de tamaño adecuado. Las letras y mensajes diminutos serán en este caso el camino más directo para que abandonen el producto sin haberlo utilizado.  

El consumidor de mediana edad y las nuevas generaciones estarán más preparados para controlar cualquier sistema, pantalla o cámara desde la PDA o el móvil. Pese a ello, el futuro de la domótica es la evolución hacia la flexibilidad, la sencillez y la simplicidad. 


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