La formación musical del niño debe plantearse como una actividad lúdica y participativa.
La música, actividad arrinconada en muchas ocasiones, es una disciplina fundamental en la formación de las personas, así como en la ampliación de la cultura y en el conocimiento integral del mundo. Enseñarla y aprenderla no significa obligatoriamente dominar la técnica y el lenguaje musical, como tampoco conlleva necesariamente el nacimiento de un músico brillante. Conocerla y aprenderla supone crecer y divertirse con ella al mismo tiempo, en definitiva, disfrutar de este arte.
En este sentido, puede resultar reconfortante, práctico y muy interesante introducir a los más pequeños en la disciplina musical, aunque eso sí, es muy importante hacerlo en la medida justa, escoger instrumentos adecuados para las edades de los niños y mostrar este aprendizaje como algo alejado de la obligación.
Así, desde el momento en que los niños comienzan a familiarizarse con las notas y a distinguir entre instrumentos de cuerda, viento y percusión, ya pueden decidir cual es el que más les gusta y encaja mejor con su carácter. Hacerles partícipes de esta decisión contribuirá a continúen con su práctica y aprendizaje.
La guitarra y el piano siguen siendo las grandes apuestas de los más pequeños y sus padres, puesto que resulta “relativamente” fácil de aprender a tocarlos, aunque siempre hay quien apuesta por la trompeta o el violín.
Por otra parte, hay que tener en cuenta que la formación musical del niño debe plantearse como una actividad lúdica, activa y participativa. Además se debe conferir un papel importante al movimiento, la improvisación rítmica y melódica. Debería plantearse como un juego en el que el niño pueda desarrollar la sensibilidad y el gusto por la música, siempre claro, combinando esto con una adquisición adecuada de la técnica.
En cuanto al lugar elegido para recibir la formación musical las posibilidades son muy variadas.
El conservatorio
Los conservatorios o centros privados, que cuentan con la facultad para expedir títulos oficiales, dividen su formación en tres ciclos: elemental (durante cuatro años), medio (seis años divididos en tres cursos) y superior (un solo ciclo). Así, la carrera completa de piano o violín supone unos 14 años de estudio. En cuanto a la titulación, cabe decir que la superación del tercer ciclo de grado medio equivale a una diplomatura, mientras que el grado superior a una licenciatura.
Otros métodos de educación musical
Si se presta atención a las enseñanzas musicales libres, destacan los siguientes métodos:
- Kodaly: A partir de la base de folklore y cultura (movimiento, canto y baile) del niño se aprende el lenguaje musical.
- Aschero: Consiste en relacionar los sonidos con colores. En este sentido, utilizan un lenguaje diferente al solfeo, esto es, no se utilizan las notas musicales, sino sonocolores con sus propiar partituras.
- Orff: Combina el uso de instrumentos de percusión pequeños, expresión corporal, canto y baile para desarrollar la enseñanza.
- Suzuki: Es un método que trabaja con niños a partir de 3 años y cuentan para impartir la formación con uno de los padres de estos. Así, van introduciendo instrumentos musicales a través de la imitación y el desarrollo del oido.
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