Repsol YPF

Logo Repsol

Ruta

Estoy en: Inicio > ... > Sin salir de casa > Reportajes > En familia
Crea tu propio belén navideño

Los restos de tela y papel, y algunos recipientes y latas de uso doméstico, son perfectos para crear un belén personal con elementos que habitualmente se tiran a la basura. Es una buena manera de implicar a toda la familia en la elaboración de un belén original y ecológico.

No está mal plantearse el final del año e iniciar el próximo comprometidos con el reciclaje. Se puede empezar por la decoración navideña, y en concreto, por el belén. Para ello, es conveniente hacer primero una labor de recogida y almacenaje. Durante unos días, se recomienda no desprenderse de: recipientes plásticos (envases de yogur y otros productos), cajas de cartón (de galletas, cereales, zapatos…), cartones de rollo de papel higiénico; textil desgastado (sábanas, toallas, camisetas, paños…), lazos de raso, alambres, papel de cocina, frascos de especias y bandejas blancas de alimentación. 
En segundo lugar, se aconseja salir a las zonas verdes de la ciudad para coger piedras, hojas, ramas, pajas y cualquier otro elemento vegetal que pueda cumplir alguna función en el proyecto. Todos los útiles recogidos y almacenados se guardarán en una gran caja, a la que se incorporarán aquellos accesorios validos para la  realización del nacimiento, como por ejemplo, lanas para confeccionar el pelo de las figuras y cintas, hilos, botones… para adornar los atuendos de los personajes. Después sólo habrá que emplear la imaginación y disponer de tijeras, folios, cartones, cartulinas, papel metalizado, pegamento universal, pinturas variadas y pinceles. Con todo ello, se puede empezar a trabajar. 

Crear y reciclar 
La faena se inicia con la elaboración de las figuras: la virgen María, San José, los pastorcillos y el niño Jesús. Para el cuerpo de los adultos, se empleará el cartón del final del rollo de papel higiénico o los frascos de las especias. Sobre ellos, se puede poner una bolita hecha con papel de cocina que servirá de rostro, con los ojos, la nariz y la boca oportunamente pintados. A esta bolita se pueden pegar tiras de lana que harán las veces de cabello. Para vestir a las figuras, conviene dibujar unos patrones simples sobre algunos restos de tela, que se recortarán y se pegarán sobre el cuerpo. Los trajes se pueden recoger por la cintura con alguna cinta de raso, con una lana o con hilos gruesos dorados. Los adultos ya están acabados. 
El niño Jesús se creará con un cuerpo más pequeño (puede servir un frasco de especias menor), se cubrirá con una tela blanca y se realizará el rostro con una bolita de papel de cocina. El niño se puede introducir en una caja de cartón a la que se le habrán pegado pajas por el interior y el exterior, para simular la imagen de un pesebre. 
El nacimiento al completo se incluirá en una caja mayor, que puede pintarse, forrarse de papel de plata o de otro tipo de papel. En ella se colocará la estrella (recortada de una cartulina y pintada con material brillante) y se situarán los elementos externos: como el río, las piedrecillas, las ramas, las hojas y la nieve; ésta última se puede obtener de las bandejas de alimentación que se dispensan en los supermercados. La sensación del agua se puede lograr también con pequeñas perlas o bolitas de cristal. Todo el conjunto se puede personalizar, con diseños propios, con toques de modernidad, o de clasicismo. Cualquier efervescencia creativa o entrañable que otorgue singularidad a la propuesta será bienvenida.  

Negro sobre blanco  
Una buena idea es la realización de un belén con papel de periódico. Sólo hay que coger aquellas páginas de los diarios con informaciones o escritos del gusto del usuario. Con ellas se formarán las distintas figuras y otros elementos, según desee el aficionado. Se puede optar por unas piezas perfectas dibujadas y recortadas con precisión, y con un trozo de papel extra para su posterior sujeción; o bien por figuras de carácter irregular, elaboradas de manera espontánea. El complemento de los personajes principales serán propuestas naturales, como tierra o arena de color claro, grava o piedrecillas, nieve artificial obtenida de corcho blanco o de las bandejas de alimentación de los supermercados, ramas y pétalos blancos. Como colofón se pueden situar dos pequeñas velas blancas a ambos lados del conjunto. Lo ideal es que el belén ofreciera el dúo cromático del negro y el blanco, colores presentes en las páginas de los periódicos. Una vez pasadas las fiestas, se aconseja prender el belén, utilizando el fuego como símbolo de prosperidad y buenos deseos. 

Artículos relacionados:

- Multitud de velas, aromas y diseños festivos

- Decoración de Navidad, un toque de imaginación

 


 

10 de diciembre de 2007


Acceso a Confianza online