
Ya tienes las marionetas y una pequeña caja que hace las veces de escenario donde ponerlas a funcionar. Ahora hay que construir una historia.
Para que tu hijo y tú disfrutéis de una tarde de títeres. Inventar una historia puede parecer a priori un ejercicio muy simple, pero poco a poco te darás cuenta de que la imaginación de los más pequeños tiende a desbordar con multitud de personajes y situaciones todas las historias. Deja que el niño tome la iniciativa de lo que quiere contar. Intenta evitar que recurra a lo que ha podido leer en los libros infantiles. Estimula su imaginación y creatividad para que creen su propia historieta.
Primero: los personajes
Es lo principal de la obra y dependerá, en principio, del número de marionetas que hayáis construido. Lo más adecuado es que no exceda de cinco personajes, y que, en cada escena no actúen más de dos o tres. Él puede manejar uno y tú los otros dos.
Deja que sea él quien elija los nombres y sus características: si son buenos, traviesos, tímidos, divertidos, malvados según su aspecto.
Segundo: la trama
El segundo paso es la historia, lo que queréis contar. Si en principio no se os ocurre nada, intenta que piense en situaciones que le han ocurrido en el colegio o con sus amigos o bien en lugares a los que le gustaría viajar. También puedes recurrir a otras épocas, como la Edad Media, el Antiguo Egipto o en pleno oeste americano.
Una vez situados y sabiendo lo que queréis contar, es aconsejable que pongáis en un papel las ideas principales de cada escena. Intenta que no sean más de tres escenas, ya que de otro modo puede perder el interés porque le parezca pesado o largo. A la hora de escoger la historia, aunque la decisión es de tu hijo, aprovecha para extraer una pequeña moraleja con la que inculcarle determinados valores: la amistad, el compañerismo, la honradez, etcétera. Es tu forma de enseñarle mientras juega.
Si te decides por las tres escenas, secuéncialas de la siguiente manera. En la primera haz que se presenten los personajes con frases que definan su carácter. Por ejemplo, María, la niña dulce que pasea por el pueblo del oeste; Tomás, su gran amigo; Ana, la malvada pistolera, por ejemplo. La segunda escena es el nudo, donde se desarrolla la historia, es decir, qué les ocurre a los personajes. Ayúdale a crear una situación de suspense, en la que tenga que pedir la colaboración del público (aunque ahora es un juego solo para dos, puedes proponerle luego que lo interpretéis ante la familia o sus amigos).
Tercero: el desenlace
La última escena es el desenlace de la historia. Intenta huir de los finales trágicos o inmensamente felices. Se realista (no es aconsejable crear un mundo idílico muy diferente de la realidad) en la medida que la edad de tu hijo lo permita. Pero, eso si, intenta que haya coherencia en lo que le ocurre finalmente a cada personaje según sus acciones anteriores. Si el niño no lo entiende, es un buen momento para explicarle ciertos comportamientos o bien como determinadas actitudes tienen sus consecuencias, negativas o positivas, a posteriori.
Ya la habéis finalizado. Ahora sólo queda ensayarla un poco y, si queréis, estrenarla con público. Cuando la veas al completo puede que te lleves una grata sorpresa.
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