La habitación de los niños es para ellos un lugar de descanso, de juegos, de estudio, o de intimidad y como tal, ha de estar acondicionada para tales tareas. Así, en este espacio, no deberían imperar las mismas normas del resto de la casa; esto es, es su sitio, su lugar y por tanto se debe respetar y dejar tomar ciertas decisiones a sus inquilinos.
No obstante, los niños tienen que adquirir ciertas responsabilidades con respecto a su habitación, y ser consecuentes con ellas: ordenar sus juguetes, sus libros o su ropa no tiene porque convertirse en algo tedioso o aburrido.
¿Cómo enseñarles a ordenar sin agobiar?
En ocasiones parece una misión imposible conseguir que los niños cumplan con sus tareas y que además estén contentos por ello. Ahí van algunos consejos sencillos para lograrlo:
Motivación, motivación y motivación. No hay dos pequeños iguales, y por tanto lo que a uno de fascina, puede ser que a otro le moleste. Así, hay que tener en cuenta sus preferencias, y comenzar pidiéndoles que hagan las tareas que más les agradan. Además, es muy importante dejar que completen toda la tarea que se les ha encomendado. Quizá en un principio el resultado no sea excelente, pero, si alguien lo hace en su lugar perderán el interés por ello.
Son importantes y responsables. Los padres han de concederle importancia a la tarea que han encargado a sus pequeños, esto es, que ellos sean conscientes, eso sí, sin sentirse presionados, de que tienen responsabilidad, y que su trabajo en casa, o en su habitación es fundamental para el resto. Una buena idea para que esto quede patente puede ser chequear periódicamente que las actividades asumidas por ellos, se cumplen. Para ello, puede resultar interesante tener un calendario del mes y marcar en éste las tareas realizadas y reforzarlos positivamente con puntuaciones, premios etc.
Refuerza su amor propio. Los niños tienen la capacidad de aceptar responsabilidades en la medida en que ven que aprenden a sentir satisfacción por su propia madurez e individualidad. Así, de vez en cuando recuérdale que ha hecho un gran trabajo, que su habitación se ve mucho más bonita etc.
Almacenaje de libros, juguetes, ropa…
Si bien la habitación de los niños es un espacio dentro de la casa un poco al margen de la realidad, abierto a su disfrute y recreo, no puede quedar completamente exento del orden y la limpieza.
El almacenaje infantil solucionará los problemas de espacio, y conseguirá que el cuarto esté despejado de obstáculos. Así, por ejemplo, si el niño cuenta con multitud de juguetes, es importante que disponga sólo de algunos, de aquellos que más utiliza. Aquellos que no sirvan o no se utilicen más, pueden donarse o regalarse. Por otra parte, hay que organizar los que realmente sirven. Si se elige un sistema de cajas, es interesante separarlas por categorías y etiquetar cada caja claramente, o hacer que el pequeño las identifique por colores.
En el caso de papeles o dibujos, le ayudará a tenerlos organizados contar con un corcho en el que pueda exponer sus trabajos. Puede contar asimismo con carpetas o archivadores para aquellos que no estén terminados.
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