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Dos chicas saliendo de una tienda de compras
Aprovechar las rebajas

 

 

Las rebajas son un buen momento para hacer compras a buen precio, pero hay que poner especial cuidado en la selección para hacer realidad la sensación de ahorro que provocan.

Muchos consumidores esperan esta oportunidad de ahorro para adquirir productos de temporada, sobre todo ropa y calzado, en el 60% de los casos; complementos, en el 15%, y mobiliario y electrodomésticos, en un 12% de las compras que se efectúan en esta época. Pero algunos establecimientos aprovechan las rebajas para lanzar ofertas gancho que pueden resultar engañosas.
 
Otra de las tácticas para llamar la atención de los consumidores empleada por otros comercios consiste en anunciar una reducción del precio del 50% o más, pero, en realidad, ese descuento sólo se aplica a un pequeño número de artículos.
 
También es frecuente presentar determinados productos muy rebajados que luego no se ofertan en el comercio con la excusa de que ya se han vendido. Todas estas prácticas son contrarias a las normas vigentes de comercio y publicidad: si en un comercio se ha colocado el cartel de "rebajas" éstas deben afectar al menos a la mitad de los artículos que estén a la venta.
 
Si una tienda utiliza un producto como reclamo en su publicidad debe disponer para ofertar al público una cantidad acorde a la demanda que pueda generar. De no ser así, el comprador podría exigir que dicho artículo le fuera proporcionado en breve u otro de las mismas o superiores características pero al mismo precio.
 
En cualquier caso, en época de rebajas, las organizaciones de consumidores recomiendan siempre sopesar la decisión de adquirir cada producto, valorar su calidad y precio sin pensar en el ahorro que representa el descenso de su coste. Para evitar comprar por impulso, una buena idea es confeccionar una lista previa y fijarse una cantidad máxima de gasto.
 
Como el resto del año, sigue siendo importante dirigirse a distintos establecimientos para poder comparar calidades y precios.
 
No es rebaja todo lo que parece
Tampoco hay que confundir rebajas con liquidaciones o saldos. En las liquidaciones el comerciante decide abaratar el precio de ciertas mercancías por causas extraordinarias, como puede ser un traslado o una reforma. En los saldos la disminución del precio conlleva una merma de la calidad, puesto que se trata de productos con tara o de menor calidad.
 
En rebajas la reducción del precio no debe acarrear un descenso de la calidad y todo aquello que se oferte en este periodo antes debe haber estado a la venta en el mismo punto de venta. Conviene no aceptar prendas ni otros productos con defecto. Un buen consejo es comprobar que el tallaje se ajusta al de la etiqueta, que funcionan las cremalleras, están todos los botones, etc. Si los arreglos de prendas son gratuitos durante el resto del año pero se cobran en rebajas, el establecimiento debe advertirlo.
 
De todas formas, un artículo rebajado ha de cumplir siempre las normas de calidad y etiquetado. El comerciante, por su parte ha de aceptar en rebajas tarjetas de crédito o débito si durante el resto del año las acepta.
 
Preguntar antes de pagar
Junto al precio rebajado debe figurar el precio original o bien el tanto por ciento de rebaja del producto. Como precaución antes de abonar en caja un artículo, también es aconsejable conocer si se admiten devoluciones porque, en rebajas, sólo si el artículo está defectuoso, el establecimiento está obligado a cambiarlo. Si un establecimiento publicita que devuelve el dinero estará obligado a hacerlo.
 
Una buena costumbre es exigir y conservar durante un tiempo el ticket de compra, siempre necesario para hacer cualquier reclamación. Igualmente hay que exigir el documento de garantía al comprar bienes de naturaleza duradera. Este punto tiene especial importancia cuando se trate de electrodomésticos.
 
Dentro de unos márgenes de tiempo prefijados en cada comunidad autónoma y con un mínimo de una semana y un máximo de dos meses, los comerciantes pueden elegir la duración y las fechas de comienzo y finalización de las rebajas.
 
Durante este periodo también, y siempre que sea preciso, el comprador puede rellenar las hojas de reclamaciones, aunque antes es mejor intentar resolver cualquier malentendido o problema de forma amistosa. Las OMIC, el Servicio de Consumo de cada comunidad autónoma, así como las asociaciones de consumidores pueden ayudar a resolver cualquier duda.
 
La mayoría de las reclamaciones correspondientes a las rebajas tienen que ver con la venta de productos de menor calidad a los de temporada, posiblemente fabricados justamente para ser comercializados en rebajas; la negativa a aceptar de tarjetas de crédito, cuando se admiten como forma de pago en temporada, y la falta del doble precio en las etiquetas.

 


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