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Asociaciones de padres y madres de alumnos

 

 

Desde que en el año 1970 se aprobara la Ley General de Educación se abrió la posibilidad de que los padres de alumnos creasen asociaciones.

 
Las funciones de estas asociaciones de padres y madres de alumnos (APAs o AMPAs) debían ser complementar y apoyar las tareas escolares, si bien este tipo de participación podría ser más o menos amplia según las características de cada centro. Por su parte, la Constitución de 1978 reconoció en España por primera vez el derecho de padres, profesores y alumnos a participar en la gestión y el control de la escuela pública. Dos años después una ley orgánica estableció que "en cada centro docente existirá una asociación de padres de alumnos". Desde entonces, los padres tienen garantizada la libertad de asociación en el ámbito educativo.

 

Al año siguiente, una sentencia del Tribunal Constitucional declaró la posibilidad de crear más de una asociación en cada centro. Las federaciones y confederaciones de AMPAs son el cauce para acceder a los consejos territoriales en sus diferentes ámbitos y al Consejo Escolar del Estado.

 

En definitiva, la creación y puesta en marcha de estas agrupaciones de padres y/o madres o tutores legales de los alumnos matriculados en un centro educativo es síntoma de la existencia de una escuela democrática y participativa, gestionada con la intervención de estos padres y madres.

 

Funciones

Por ley, las funciones de las AMPAs son asistir a los padres o tutores sobre todo aquello que concierne a la educación de sus hijos, colaborar en las actividades educativas de los centros y promover la participación de los padres de alumnos en la gestión de los mismos. No obstante, mientras hay quienes piensan que sus actividades han quedado reducidas a la organización de actividades extraescolares otros consideran que en el sistema educativo moderno, una comunidad escolar activa y responsable es coprotagonista de su propia acción educativa.

 

Una Junta de AMPA activa informa a los padres sobre las cuestiones prioritarias que se están debatiendo en cada momento y recoge sus aportaciones e inquietudes; crea estructuras organizativas que faciliten y agilicen la participación de los progenitores, como los delegados de curso, tarea que no corresponde a los profesores ni a la Administración. De este modo, para los padres de hoy participar en la educación de los hijos significa tomar parte en la escuela.

 

La comunidad educativa no tiene por qué ceder ni perder poder ante los padres. De lo que se trata es de trabajar, cada uno desde su ámbito, por unos objetivos comunes. Ambos colectivos encuentran serias dificultades.

 

Actividades concretas

Escuelas de padres, servicios de orientación y asesoramiento, charlas sobre temas específicos, cursillos y actividades para la formación y dinamización de las familias son algunas de las más comunes formas que tienen las AMPAs de promover la participación de los padres de los alumnos en la gestión del centro.

 

Así, desde las AMPAs se ayuda a los clubes deportivos de los colegios, se colabora en la organización de excursiones y fiestas, se programan charlas sobre temas específicos, cursos y otras acciones complementarias a la enseñanza. Algunas de ellas también financian con un pequeño porcentaje de las cuotas que perciben las actividades de alguna ONG.

 

Las asociaciones de padres y madres también colaboran en aspectos puramente organizativos como la creación de guarderías o servicios de acogida para los niños antes del comienzo de las clases. En algunos casos hasta proyectan actividades lúdicas con ellos y les dan el desayuno.

 

En vacaciones, las AMPAs más activas aprovechan el recinto escolar para crear escuelas de verano, hacen intercambio con alumnos del extranjero, campamentos, articulan un servicio bibliotecario y realizan un largo etcétera en talleres y concursos. Por ejemplo, bailes tras las clases y en verano, cuenta-cuentos, fútbol y otros deportes, recuperación de juegos populares, animación a la lectura, teatro, decoración, mecanografía, concursos de dibujos o relatos...

 

Para llevar a cabo todas estas actividades estas agrupaciones necesitan personas con ganas de participar, que aporten ideas, que colaboren trabajando conjuntamente tanto en los órganos del centro, como el Consejo Escolar, como en los municipales en los que puede intervenir la AMPA, es decir, en los consejos de participación ciudadana. En definitiva, capaces de involucrar a todos para facilitar la tarea de educar a los niños.

 


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