Disponer de 3.000 euros en tan sólo 48 horas. Los créditos rápidos son préstamos financieros que se solicitan por importes bajos, desde 500 hasta 6.000 euros, con periodos de amortización de hasta 60 meses (cinco años). No suelen presentar comisiones de apertura, aunque sus intereses rondan el 20% TAE. Este tipo se suele, en ocasiones, enmascarar al cliente informándole sólo de intereses mensuales.
¿Cómo funcionan?
Se trata a priori de un proceso sencillo y muy rápido. El solicitante sólo debe tener el DNI en vigor y contar con una nómina. Puede realizar los trámites correspondientes a través de internet o con una llamada telefónica. Una vez realizada la solicitud, la compañía financiera enviará por correo ordinario al domicilio del solicitante varios formularios para que éste los rellene y remita de nuevo a la empresa. Con toda esta información, evaluarán la situación personal del demandante y si es positiva le efectuarán el ingreso en el plazo convenido.
No suelen preguntar por la utilidad que se dará al dinero y garantizan en todo momento la total confidencialidad, uno de los principales atractivos para los clientes. Otro de sus ganchos son los cómodos plazos de devolución: algunas permiten devolver 3.000 euros hasta en 44 meses.
Las trampas?
Los plazos reales no se corresponden con lo que anuncian sus publicidades. Así, el cliente no tendrá la cantidad solicitada transcurridas 48 horas desde la primera llamada, tal y como anuncian, sino pasadas 48 horas desde que le conceden el crédito. En cuanto a los trámites (envío de los formularios al cliente, su devolución a la empresa, y el estudio por parte de la financiera) se pueden prolongar más de una semana. En realidad, el plazo que anuncian comienza a contar desde que el crédito es aceptado.
Otro aspecto a tener en cuenta es el que hace referencia a los intereses. Dada la facilidad en la concesión del crédito y también por la posibilidad de su devolución a largo plazo, estas entidades prestan su dinero a un tipo de interés significativamente superior al de otras alternativas de financiación. Así, si un crédito al consumo en un banco tradicional puede tener una TAE (Tasa Anual Equivalente) de alrededor del 9%, los Establecimientos Financieros de Crédito prestan a TAEs por encima del 20%.
Consejos de interés
Antes de solicitar un crédito de este tipo, es importante distinguir entre entidades financieras especializadas en créditos de bajo importe (hasta 3.000 euros) y prestamistas que operan al margen de la supervisión del Banco de España. El tipo de interés que ofrecen las primeras resulta elevado: una TAE del 23% en el caso de Vía Libre de Cofidis, del 24,60% en la Cuenta Ahorro del Banco Sigma y del 25,65% en el caso de Fimestic. Pero el de las segundas lo es aún más en ocasiones, con el añadido de que operan al margen del Banco de España.
Es recomendable solicitar este tipo de préstamo sólo cuando no existan otras posibilidades, ya que su interés es más de dos veces y medio mayor que el de bancos y cajas de ahorro, es preferible sopesar otras alternativas antes de pedirlos. Si finalmente se opta por un crédito con estas empresas, hay que comparar entre las diferentes ofertas dado que ofrecen préstamos a intereses bien distintos. Además hay que tener en cuenta que por lo general, no es posible echarse atrás una vez concedido el crédito.
¿Quién los oferta?
Los créditos rápidos, no son créditos personales y no los ofertan las entidades bancarias ordinarias. Se trata de créditos al consumo fáciles e inmediatos representados por unas financieras sometidas a reglas muy similares a las de los bancos y cajas, con la diferencia de que tienen prohibido captar depósitos de clientes: su actividad es exclusivamente de crédito. A diferencia de los bancos, que viven en gran medida del dinero captado en cuentas corrientes, depósitos, etc., estas otras empresas obtienen su financiación a través de sus accionistas y de créditos bancarios.
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