La palabra vacaciones ya no siempre se asocia a verano. Son muchos los ciudadanos que deciden tomarse un descanso en cualquier otra época del año y aprovechar estos días para viajar. Son conocedores de los privilegios y las buenas ofertas de las que se puede gozar si se viaja fuera de temporada.
Los lugares turísticos más emblemáticos siguen ofertando casi las mismas actividades culturales y de ocio a sus visitantes todo el año. Aún así, los datos del Instituto de Estudios Turísticos (IET) revelan que más de la mitad de los casi 120 millones de viajes realizados por los españoles en 2005 se efectuaron durante la época estival.
Los beneficios de la también llamada baja temporada se traducen en viajar a un destino cuando hay muy poco turismo, por tanto el trayecto se hace más rápido y con menos complicaciones. Las fechas pueden variar considerablemente dependiendo del destino. Por ejemplo, pleno invierno es temporada alta en las estaciones de esquí y en algunos sitios de montaña. De todos modos, puede decirse que tanto el otoño como el inverno, excepto en Navidad, son unas épocas propicias para destinos de larga distancia. Una de las causas es que las compañías aéreas ofrecen precios muy competitivos.
Se trata de evitar, ante todo, la saturación de vuelos y otros medios de transporte públicos. Esto, aunque parezca simple, no es tan fácil de llevar a la práctica para muchas personas. Entre los condicionantes se encuentra el calendario escolar; para numerosos padres y trabajadores en profesiones relacionadas con la educación es materialmente imposible sustraerse de septiembre a junio de sus obligaciones, bien sean laborales o familiares.
Pero las ofertas de paquetes turísticos, hospedaje y billetes de avión son fuera de temporada cada vez más tentadoras. Si no se puede ir de vacaciones tal vez se pueda optar por hacer una pequeña escapada. En Internet existen numerosas páginas que ayudan a aquellos viajeros que encuentran dificultades para hallar compañeros de viaje. En cualquier caso, también se advierte en los últimos años un aumento de las personas que viajan solas.
Tarifas más baratas
Quienes son afortunados por su capacidad de evitar la temporada alta podrán comprobar cómo dejan de existir las multitudes viajando entre semana, de martes a jueves, ya sea por tierra, mar o aire. Además, los vuelos suelen ser más económicos. La mayoría de las aerolíneas, sean o no de bajo coste, anuncian continuas ofertas.
Asimismo, las tarifas aéreas acostumbran a ser más baratas a media mañana y a última hora de la tarde, horario en que los aviones están menos demandados por la gente. A esas horas los precios tal vez no bajen pero también se reduce el tránsito terrestre.
Al contratar un viaje en temporada baja no sólo el transporte es más barato, sino también el alojamiento. Las grandes cadenas de hoteleras disponen de cheques de hotel muy económicos. De igual forma ofrecen ventajas como noches para los niños gratis o conservar la habitación después de las doce del medio día.
Así, fuera de temporada pueden realizarse algunos de los viajes más asequibles del año. Se puede disfrutar y ahorrar dinero viajando a destinos como el Caribe durante los meses del verano en Norteamérica, puesto que las temperaturas son cálidas casi todo el año.
Una planificación minuciosa, con meses de antelación, comprando precios, abre el abanico de precios y posibilidades. Paradójicamente, contratar en el último momento también puede tener, ocasionalmente, sus ventajas. Si hay renuncias de última hora, después de todo, las compañías aéreas y los hoteles prefieren ofrecer grandes descuentos antes que dejar las plazas disponibles vacías.
Una perspectiva diferente
Al mismo tiempo, el hecho de recorrer un trayecto turístico sin los agobios de la masificación típica del verano proporciona a los viajeros una perspectiva diferente sobre los lugares que visitan. Cuando se viaja sin prisa se puede aprovechar para presenciar celebraciones tradicionales y otros aspectos de la vida cotidiana. En temporada baja es mucho más factible encontrar precios moderados y disfrutar más despacio los pequeños restaurantes y de hoteles con encanto.
Dar una vuelta en invierno por algunas grandes ciudades puede ser tan fascinante como hacerlo en cualquier otra fecha. Es aconsejable estudiar cuáles son los puntos de interés más recomendables en cada periodo, intentar aprovechar las horas de luz solar al máximo y pertrecharse con ropa apropiada.
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