Son dos de las plagas de jardín más frecuentes en verano. Reconocerlas es el primer paso para poder eliminarlas. La cochinilla es una plaga muy extendida que ataca prácticamente a todo tipo de plantas y a los árboles frutales.
Existen varias especies, siendo las más conocidas en España los diaspinos, los lecaninos y las algodonosas, dentro de las que existen diferentes familias. Su forma de actuar consiste en extraer la savia de la planta con su pico chupador. Parte de esa savia la expelen en forma de melaza, excepto la especie de diaspinos, que no segrega ningún líquido azucarado.
Si las hojas de la planta presentan amarilleo, decoloración o deformidad, si ofrecen un aspecto pegajoso debido a la melaza o si se detecta el hongo Negrilla (se asienta sobre la melaza), habrá que vigilar el vegetal hasta descubrir a la cochinilla. También puede tratarse de otros insectos, como pulgones o mosca blanca, cuyos daños producen efectos parecidos. Conviene observar con detenimiento el ejemplar para identificar el tipo de plaga. La cochinilla se distingue por su capazarón, que adopta diferentes colores en virtud de la especie a la que pertenece.
Para combatir esta plaga se pueden aplicar insecticidas o remedios naturales. Entre los segundos están los “bichos” beneficiosos para el jardín, como las mariquitas y los escarabajos Rodolia cardinalis, depredadores habituales de cochinillas.
Sin embargo, para prevenirla, lo más eficaz será realizar tratamientos con productos químicos dirigidos a las larvas. Se efectuarán dos pulverizaciones, la primera a finales de la primavera, y la segunda tres semanas después. De esta forma es posible acabar con el insecto, pero si no se logra, lo mejor será tratar con insecticidas específicos que maten a la cochinilla y con químicos que actúen sobre el hongo Negrilla. Ambas acciones se complementarán con la eliminación de las partes afectadas de la planta y con el traslado de las macetas y jardineras a lugares más frescos, en los que el insecto no se encontrará tan bien como en el entorno soleado y cálido del vergel.
Los árboles frutales son los objetivos favoritos de especies concretas como el piojo de San José y el piojo de California, dos plagas muy habituales en España, que se instalan en el tronco, las ramas, las hojas y los frutos, y que pueden llegar a matar al árbol si no se las combate cuando están en estado larvario. La vigilancia y prevención en el caso de los frutales es imprescindible, con tratamientos durante el invierno para evitar el posterior ataque en la temporada estival. Como son muchas y variadas las especies de esta plaga, se recomienda consultar al experto del vivero acerca de las mejores soluciones y los insecticidas idóneos para las plantas y árboles que se quieren proteger. Si el vegetal ya está dañado, se puede llevar una hoja al profesional del centro de jardinería para que pueda identificar con exactitud de qué tipo de cochinilla se trata.
La Mosca blanca
Como el pulgón y la cochinilla, chupa la savia de las hojas de la planta a través de su pico y segrega un líquido azucarado o melaza sobre el que se instala el hongo Negrilla. Produce por lo tanto un perjuicio doble al vegetal, le resta vigor al robarle parte de la savia necesaria para su crecimiento y le trae un invitado poco deseable que oscurece sus hojas y dificulta su proceso de fotosíntesis.
Las especies más conocidas de Mosca blanca son las que actúan en invernaderos, las que atacan a la col, al naranjo y las que se asientan en cultivos ornamentales y hortofrutícolas diversos. Se la detecta por el amarilleo y decoloración de las hojas, que posteriormente terminan cayendo. También se aprecia en las mismas el aspecto pegajoso ocasionado por la melaza.
Los remedios naturales para eliminar a la mosca blanca son bastante eficaces. Las aplicaciones con infusiones de productos empleados en agricultura ecológica, los lavados de la planta con agua jabonosa y la colocación de placas amarillas con pegamento en los invernaderos para que el insecto se quede pegado atraído por el color son soluciones óptimas que habitualmente consiguen acabar con el problema.
También se puede recurrir a los depredadores de esta plaga, como las avispitas Cales noacki y Encarsia formosa, dos parásitos utilizados desde hace décadas para el control de la mosca blanca en todo tipo de cultivos, y especialmente eficaces para la especie que ataca en los invernaderos.
Los insecticidas son otra alternativa. Será mejor aplicarlos en cuanto se detecte la presencia del insecto, realizando las pulverizaciones indicadas por el fabricante. Es conveniente retirar las malas hierbas del jardín, pues son el mejor escondite para esta plaga.
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