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Mantener viva la Flor de Pascua tras la Navidad

La hermosa Poinsetia o Flor de Pascua, que tantos hogares adorna durante las fiestas navideñas, no muere cuando finalizan las mismas. Con los cuidados precisos y muchos mimos, su ciclo vital puede alargarse hasta la próxima temporada.

El aspecto principal que hay que tener en cuenta para que la Poinsetia se mantenga en perfecto estado durante el máximo tiempo posible es la humedad. En ambientes excesivamente secos, con los aparatos de calefacción a tope, hay que ser muy precavidos, pues este entorno se convierte en el peor enemigo de la planta navideña. Propicia la caída de sus hojas y ralentiza su crecimiento. Para contrarrestarlo, el usuario deberá crear una cama de guijarros con agua en un platito sobre el que se colocará la maceta, de forma que adquiera la humedad ambiental necesaria, pero evitando que el fondo del tiesto toque directamente el agua. Esta medida es más eficaz que la pulverización diaria sobre las hojas, aunque esta acción se puede realizar cada dos días, sin olvidar que únicamente deben mojarse las hojas y nunca las vistosas brácteas rojas. 

Si se controla adecuadamente la humedad de la planta, se habrá dado el paso más importante. Sin embargo, el primer peldaño es su colocación y su temperatura ambiental. La Poinsetia necesita mucha luz, por lo que su proximidad a una ventana o a  zona luminosa siempre será un acierto. Con respecto a la temperatura, esta especie se distancia de los excesos. Unos 20º durante el día y cerca de 15º por la noche, puede ser la temperatura ideal. Es muy sensible a los cambios térmicos bruscos y a las corrientes de aire. El lugar escogido para situarla tendrá que reunir todas las condiciones mencionadas. De lo contrario, es difícil que la planta aguante hasta la siguiente temporada navideña. 

Riego y poda
Todos los mimos son pocos con la Poinsetia, y el riego no es una excepción. Las precauciones en este sentido han de extremarse al máximo. Para empezar, no es aconsejable regar el sustrato sino que conviene hacerlo desde abajo, colocando la maceta sobre un recipiente con agua durante 10 minutos, y retirando posteriormente el líquido sobrante. La frecuencia depende del calor de la estancia. En general, con un riego cada tres días será suficiente, pero lo más indicado es que el usuario se cerciore de que la tierra no tiene rastro de humedad, y efectuar el riego en este caso. Si uno se pasa con el aporte de agua, la planta morirá. No estará de más, añadir con el riego, la dosis correcta de fertilizante líquido cada dos semanas. 
La poda es imprescindible cuando se hayan caído las hojas. Hay que cortar los tallos, a unos ocho cm. de la base, y aplicar algún producto que ayude a cicatrizar la herida y que se puede comprar en el vivero. Es aconsejable transplantarla a otra maceta, con tierra rica en abono orgánico y algo de turba. A partir de este momento hay que llevar a cabo un auténtico ritual para lograr que la Poinsetia dé brácteas en la próxima temporada navideña. Hacia el mes de agosto, hay que procurar que la planta se mantenga en absoluta oscuridad quince horas diarias. Para ello, se puede tapar el ejemplar con un plástico negro durante ese tiempo todos los días. Si todo ha ido bien, a finales de octubre o primeros de noviembre, la Flor de Pascua desarrollará sus esperadas brácteas. 

Plagas y enfermedades
Las tonalidades amarillentas o plateadas en las hojas de la Poinsetia son síntomas claros de infección. Lo más aconsejable en estos casos es consultar con el especialista para que detecte con exactitud el tipo de enfermedad y pueda aplicarle el remedio correcto. Los tallos también deben vigilarse. Si presentan cualquier tipo de mancha, será una señal evidente de presencia bacteriana, por lo que habrá que aplicarles el tratamiento adecuado. Entre las plagas más comunes de la Flor de Pascua, destacan los pulgones, la araña roja, las cochinillas y la mosca blanca. Cuando se aprecie que alguna de ellas está atacando a la planta, habrá que acudir al centro de jardinería y adquirir los insecticidas o productos específicos para combatirlas. De todas formas, esta es una especie difícil de cultivar, pues es muy sensible a los cambios térmicos, a las corrientes de aire, al exceso de agua, a la falta de luz y a los contrastes en la humedad ambiental. 

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3 de enero de 2008


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