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Preparar el invernadero

Son muchas las plantas que no soportan la estación fría al aire libre. Los vientos, las bajas temperaturas y las heladas pueden causarles daños irreparables que se evitarán si se trasladan al invernadero.

Existen muchos tipos de invernaderos. Algunos vienen en forma de “kit” para que lo instale el propio usuario siguiendo las instrucciones del fabricante. Otros son auténticos pabellones de complicado montaje que ha de efectuar el profesional especializado, y otros se improvisan de forma natural en una terraza acristalada. 
Con independencia de la estructura y del tamaño, lo más importante es que este espacio cuente con una serie de elementos imprescindibles para la correcta conservación de las especies. Estos elementos son: Una fuente de calor/frío; diversas superficies (mesas, estanterías o bancos) para colocar las macetas, semilleros, esquejes; bandejas y cajas para introducir los semilleros; una fuente de agua; una fuente de luz; cortinas para proteger las paredes acristaladas; y un termómetro que mida la temperatura y la humedad.  
Otro aspecto relevante es el suelo del invernadero, que debe poseer una acertada mezcla de componentes orgánicos y minerales. El suelo ideal sería una combinación de cuatro partes diferenciadas, una de turba, otra de arena gruesa y dos partes de la mejor tierra del jardín. A esta composición se le puede añadir perlita (en las proporciones indicadas por el fabricante), que potencia la ventilación del terreno. 
 
En el interior

Hay que colocar las plantas y ejemplares de forma adecuada para que se desarrollen correctamente. Es imprescindible montar una gran superficie (con un tablón de aglomerado o un material similar) donde se colocarán las bandejas, cajas y semilleros. Las plantas que necesiten bastante humedad se pondrán sobre bandejas de plástico que contendrán arena de río empapada en agua. Se ubicará el tiesto o la maceta con el ejemplar sobre estas bandejas. Las plantas que toleren un ambiente seco se situarán sobre la superficie sin más. Será interesante colocar las plantas según sus necesidades, es decir, aquellas que exijan humedad se colocarán juntas, sobre bandejas con arena empapada en agua, de forma que creen un microclima. Las especies más secas se agruparán en otro lugar del invernadero. 
Se actuará de la misma forma con respecto a la luz. Las plantas que necesiten más luz se ubicarán en las zonas más luminosas y las que demanden menos luz se situarán en áreas de sombra. Casi todas las plantas puede verse perjudicadas por el efecto directo de los rayos del sol. Para protegerlas de los mismos, lo más idóneo será colgar cortinas o estores en las superficies acristaladas del invernadero que reciban más sol. 
Si el invernadero no recibe la cantidad de luz suficiente para que las plantas desarrollen sus funciones vitales, morirán. En este caso, habrá que buscar una fuente de luz artificial apropiada, que emita luz pero no calor. Lo mejor será consultar esta cuestión en el vivero, pues no todas las bombillas sirven para esta finalidad. El personal experto informará al consumidor acerca del tipo de luminaria más adecuado así como de su correcta colocación en el invernadero. 
El riego es otra cuestión clave. Lo ideal será disponer de un grifo en el propio espacio al que se le pueda enganchar una manguera para acceder a todas los plantas sin problemas. Si no se cuenta con uno, habrá que recurrir a la regadera. 

Temperatura y ventilación

La temperatura ideal para las plantas está entre los 16ºC y los 26ºC. Para controlarla, hay que tener un termómetro adecuado que mida también el nivel de humedad. Hay que conseguir que el interior del invernadero mantenga la temperatura correcta (entre los mínimos y máximos indicados), por lo que si es necesario se introducirá un aparato calefactor, que se encenderá de forma periódica, cuando se aprecien descensos acusados de la temperatura.  
Los panales dobles son también una buena opción para mantener el calor de las plantas durante el invierno. Se pueden colocar plásticos en el interior del invernadero, que actuarán como paneles adicionales. En verano o primavera, lo más acertado será utilizar persianas, estores o cortinas, que ayudarán a mantener una temperatura fresca en el interior del local. 
La ventilación es otro parámetro imprescindible, pues el aire nunca debe permanecer estático. Se puede recurrir a un ventilador que consiga mantener el aire en movimiento, o se pueden construir trampillas en las paredes y tejado, que se abrirán y cerrarán según las necesidades de las plantas. 

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5 de noviembre de 2007


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