Madrid se viste de gala cada año para conmemorar el aniversario del 2 de mayo de 1808. Este año con más motivo: se cumplen 200 años. Así por ejemplo, el Museo del Prado presenta la exposición Goya en tiempos de Guerra; una exhibición centrada en los dos grandes lienzos del 2 y 3 de mayo, que cuenta con alrededor de 200 obras del artista.
Por su parte, en el Centro Cultural Conde Duque y en el Museo de Historia tiene lugar una exposición denominada Madrid 1808. La exhibición gira en torno a los acontecimientos que tuvieron lugar entre el 25 de abril y el 19 de octubre de 1808 en cuanto a su extensión geográfica y a la forma como las personas lo vivieron. Asimismo, la Fundación Canal, de la mano del escritor y periodista Arturo Pérez Reverte, muestran una recreación virtual de los sucesos del 2 y 3 de mayo. El recorrido incluye una gran ambientación con utensilios de época y diferentes ambientes para realizar un viaje en el tiempo completo.
El Círculo de Bellas Artes de Madrid, en colaboración con la Fundación Dos de Mayo también se suman a las celebraciones, a través de un ciclo de películas de temática relacionada con estos acontecimientos; tales como El dos de Mayo, El abanderado, Los fantasmas de Goya entre los días 1 y 3 de mayo.
Un poquito de historia
El 2 de mayo es sin duda alguna, una fecha para el recuerdo. Aquella jornada de 1808, el pueblo de Madrid hizo saltar la chispa de la Guerra de la Independencia. Francisco de Goya fue el encargado de relatar los famosos fusilamientos como mejor sabía; a través de la pintura. Así, los recién restaurados “La carga de los mamelucos” y “Los fusilamientos”, actualmente en el Museo del Prado, son el relato más fiel de tanto horror. 200 años después de aquel episodio, conviene preguntarse, ¿qué fue lo que realmente ocurrió?
El levantamiento del 2 de mayo de 1808 marca el inicio de la Guerra contra la invasión francesa de España. Tras el fracaso en su intento por conquistar Inglaterra, Napoleón Bonaparte decide invadir Portugal. Para ello firma con Manuel Godoy, valido de Carlos IV, el Tratado de Fontainebleau, por el que España y Francia acuerdan la invasión conjunta de Portugal, al tiempo que España autoriza el paso de tropas francesas por territorio español para poder llevarla a cabo. Sin embargo, las tropas poco a poco proceden a la ocupación de las ciudades españolas como Burgos, Salamanca, Pamplona, San Sebastián, Barcelona, o Madrid.
De este modo, Madrid es ocupada por el general Murat y Fernando VII obligado a abdicar en José Bonaparte. Murat solicitó, supuestamente en nombre de Carlos IV, el traslado a Bayona de la reina de Etruria y del infante Francisco de Paula. Si bien la Junta de Gobierno se negó en un principio, en su reunión en la noche del 1 al 2 de mayo finalmente cede.
Así, el 2 de mayo de 1808, el pueblo de Madrid se concentraba ante el Palacio Real para protestar por todo lo que estaba pasando. Murat, aprovechó el tumulto y la confusión y disparó en contra de la multitud, acompañado de la artillería. El pueblo reacciona y los ataques se extienden por toda la capital. Si bien la resistencia al avance francés fue mucho más eficaz de lo que Murat había previsto, especialmente en la Puerta de Toledo y la Puerta del Sol, los focos de aguante fueron cayendo con despiadados acuchillamientos, degollamientos, detenciones etc. Mamelucos y lanceros napoleónicos extremaron su crueldad con el pueblo madrileño. Cientos de españoles, hombres y mujeres, y soldados franceses murieron en esta refriega. Además de la lucha por la liberación de un país, se estaba produciendo, soterradamente, una revolución de carácter liberal.
El Tres de mayo, la represión
La represión ante estos ataques fue cruel. Murat se planteó controlar a la administración y al ejército español; aplicar un riguroso castigo a los rebeldes y afirmar que era él quien gobernaba España. La tarde del 2 de mayo firmó un decreto en el que ordenaba la entrega de todas las armas. En el Salón del Prado y en los campos de La Moncloa se fusiló a centenares de patriotas. Quizá unos mil españoles perdieron la vida en el levantamiento y los fusilamientos subsiguientes.
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