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… Suena a jazz

Una fuerte y sólida mezcla entre ciertas dosis de improvisación, tradición armónica europea y ritmos africanos llevan de viaje al melómano al inconfundible mundo del jazz.

Una música particular que regala protagonismo al intérprete. Que recrea con libertad el tema partiendo de una estructura armónica. La melodía es un pretexto, y la interpretación es su culminación. Esto es sin duda alguna, jazz. Normalmente esta música es interpretada por formaciones en las que destaca un instrumento solista acompañado de una sección rítmica (al menos, una batería, un contrabajo o bajo eléctrico y algún instrumento armónico como el piano, el banjo o la guitarra). Las formaciones en esta música, pueden ser muy variables , desde solistas sin acompañamiento , grupos de solistas sin sección rítmica hasta las grandes Big Bands en las que la improvisación juega un papel secundario. La libertad interpretativa, que es definitoria del jazz, ha llevado al uso de un término histórico, swing, como sinónimo de una determinada calidad rítmica que es percibida de una forma completamente subjetiva en alguna interpretaciones, de las que se puede decir que tienen swing como un elogio.

Viaje a los orígenes del jazz
¿Dónde está el origen del jazz? Pues nace en EE.UU, en el estado de Luisiana, concretamente en la zona de influencia de Nueva Orleans, a donde llegaban grandes remesas de esclavos negros, fundamentalmente de la zona occidental de África, al sur del Sáhara, la zona denominada Costa de Marfil, Costa del Oro o Costa de los esclavos. 

El jazz supone, musicalmente hablando, la combinación de tres tradiciones: la autóctona estadounidense, la africana y la europea. La comunidad afroamericana del sur de los Estados Unidos desarrolló su expresión musical a través de la improvisación creativa sobre el material que le proporcionaban las músicas religiosas y seglares propias traídas de África, la tradición instrumental de las orquestas estadounidenses (sobre todo, las bandas militares) y las formas y armonías de la música europea.

La finalización de la guerra que enfrentó el norte con el sur, permitió la llegada de gran cantidad de instrumentos musicales a las manos de los esclavos recién liberados, muchos de los cuales tomaron la música como forma de vida. Poco a poco se formaron las ‘marching bands’ y las bandas de música bailable de la época, que, a finales del XIX, suponían el formato habitual en lo que a conciertos de música popular se refiere. Los instrumentos de este tipo de grupos se convirtieron así en los instrumentos básicos del jazz: la corneta, el trombón, los ‘reeds’ o “instrumentos de lengüeta” como el clarinete, y la batería.

Muchos músicos afroamericanos fueran expulsados de diversas bandas que mezclaban a blancos y a negros, por la política racial que imperaba en esa época. La habilidad de estos artistas musicalmente formados, capaces de transcribir y leer aquello que en gran parte suponía un arte de improvisación, hizo posible conservar y diseminar sus innovaciones musicales, hecho que cobraría una importancia creciente en la ya cercana época de las grandes bandas. 

Charlie Parker, Amstrong o Ellintong entre otros
Una de las figuras más importantes será Charlie Parker. Poco después King Oliver, inaugurará la época del swing con su "Creole Jazz Band" y grabó entre otras composiciones "Dippermouth Blues". Louis Armstrong  retomó en la orquesta de Fletcher Henderson el estilo, la virtuosidad y la flexibilidad rítmica de Joe Oliver, superándolo y marcando un camino imborrable en el tiempo. Otro gran iniciador del camino de la improvisación fue Sidney Bechet, virtuoso del clarinete y el saxofón soprano.

Entre los años 20´y la década de los 40´ la escena estuvo dominada por las grandes bandas. El Swing se caracterizó por su carácter melódico que permitió que fuera una música perfecta para el baile. 

El bebop (1940-1950), la revolución musical base de todo el jazz moderno, coincidió con la huelga de grabaciones que desde el 1 de agosto de 1942 hasta noviembre de 1944 llevaron a cabo todos los músicos organizados en torno a la Federación Estadounidense de Músicos (AFM). El efecto más perverso de esa huelga fue retrasar oficialmente el nacimiento de aquella nueva música que se estaba gestando en el norte del barrio de Harlem en Nueva York. Charlie Parker, fue el gran gestor de este género musical.

Años más tarde llegó el jazz libre o freejazz. Ornette Coleman fue acusado por los puristas de asesinar al jazz, pero cuando Miles Davis, entró en ese terreno con discos y aventuras musicales eléctricas, las críticas no sólo terminaron, sino que se volvieron alabanzas. John Coltrane, quien formó parte de algunas formaciones lideradas por Davis, es otro de los músicos insoslayables de este lenguaje musical. En los años 1970, el jazz se mezcló con el rock para dar lugar a agrupaciones como Mahavishnu Orchestra, Weather Report, Return to Forever, bandas integradas por muchos de los músicos que habían participado del disco "Bitches Brew" de Miles Davis, representantes de un estilo llamado fusión o jazz-rock. 

 

 

23 de enero de 2007


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