Miles de personas han regresado estos días de las vacaciones de verano con la cámara de fotos digital cargada de instantáneas, fiel reflejo de los buenos momentos vividos.
Ahora toca revelarlas o bien guardarlas en el ordenador para disfrutar de ellas una y otra vez, pero con los riesgos de pérdida que ello conlleva. Hay otra opción más segura: organizarlas y exponerlas en un servicio de álbumes online.
Con el auge de la fotografía digital han proliferado en Internet los servicios que ofrecen a los usuarios la posibilidad de administrar y compartir sus fotos en línea. Los hay de pago y gratuitos, aunque la mayoría combinan ambas opciones. El más conocido de todos es Flickr, que hace poco ha estrenado su versión en castellano, lo que le ha convertido en aún más popular entre los hispanohablantes.
Una vez registrado en la página, Flickr ofrece un gran abanico de posibilidades. Permite clasificar las fotos por categorías, crear álbumes de mil formas, poner comentarios, descargar y modificar las imágenes de otros usuarios -siempre que estos lo permitan-, opinar sobre ellas, crear comunidades o, simplemente, disfrutar de este servicio como si de una galería de exposiciones se tratara, sin necesidad de abonar una entrada.
Servicio multifuncional
Las fotos se pueden subir a Flickr bien utilizando el software de la propia web o bien enviándolas por correo electrónico a la cuenta creada por el usuario. También es posible descargar las imágenes directamente desde la cámara o el teléfono móvil. Si la cuenta es gratuita sólo se pueden cargar 100 megas de fotos al mes. Con una cuenta de pago (unos 20 euros al mes), la carga es ilimitada.
Para organizar las fotos se emplea un sistema de “tags” (etiquetas). Son palabras clave que se agregan a las imágenes para que luego sea más fácil encontrarlas. Si una persona ha estado de vacaciones en Nueva York, por ejemplo, puede clasificar las instantáneas con la palabra “Nueva York”, “Manhattan” o “Gran Manzana”. Teniendo en cuenta los millones de usuarios de Flickr, es probable que otra persona haya empleado los mismos “tags”, por lo que se crea una categoría que puede agrupar cientos de miles de fotografías.
Existe, por otro lado, la opción Organizr, una herramienta que proporciona al usuario la posibilidad de administrar sus fotos en lotes o en álbumes.
Una vez subidas y organizadas las imágenes, estas se pueden compartir (con todo el mundo o sólo con amigos y familiares) o intercambiarlas; añadir comentarios o dejar que otros los hagan; hacer una presentación; crear un listado de imágenes favoritas, e incluso hacer una página propia de Internet.
Revelado online
Sin prescindir de la Red, también se puede recurrir al revelado tradicional en papel. Sitios como Bonusprint.com, Revelaonline.com, Sinrollos.com o MyPix.com, por citar algunos, ofrecen a los aficionados al arte fotográfico imprimir sus instantáneas a unos precios que, si se aprovechan las frecuentes promociones, pueden resultar más económicos que en los establecimientos físicos. El principal requisito: tener una conexión de banda ancha para que las imágenes lleguen al servidor lo antes posible.
También se puede usar la impresora de casa, ganando en rapidez. Pero si se quiere obtener una calidad comparable a la de las tiendas de revelado es necesario invertir en un equipo “ad hoc”. Además, con el tiempo el gasto en consumibles termina convirtiendo esta opción en mucho más cara que los establecimientos virtuales o tradicionales, la mayoría de los cuales también ofrecen servicios de impresión digitales.
Las tiendas de revelado online interesan principalmente por sus bajos precios. Aunque tienen el inconveniente de los gastos de envío, que pueden llegar a incrementar el coste final tanto o más que el de un servicio físico. Para minimizar este gasto extra, suelen recurrir a promociones del tipo “por tantas copias, gastos de envío gratuitos”, o bien reducen el precio de cada foto a partir de un número determinado. Por eso conviene estar atentos a estas ofertas. Se pueden conseguir copias hasta por un céntimo de euro.
Las fotos que se desean imprimir pueden subirse desde la propia web o a veces es necesario descargar un programa que se conecta con el servidor de la tienda. El tiempo de subida depende del tipo de conexión a Internet y de la cantidad y tamaño de las fotos. Con una conexión ADSL estándar de 256 kilobytes por segundo se tardaría cerca de 50 minutos en subir 11 fotos que ocuparían 31 megas.
Otro aspecto a tener en cuenta es el formato. La inmensa mayoría de cámaras digitales utiliza el JPEG, que aceptan todas las tiendas de revelado online. Pero hay cámaras profesionales que emplean otros, por eso es conveniente saber los diferentes formatos que admite el servicio. Además de JPEG, se suelen aceptar el TIFF y en algunos casos FPX y BMP.
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